Instalación de una valla de madera en el jardín. Paso a paso.

La parcela presenta una inclinación muy pronunciada así que cuando construimos el garaje tuvimos 
que retirar parte del terreno para "introducir" en él parte del garaje de manera que su fachada sur está a nivel del suelo del jardín pero la norte está mucho más hundida que el suelo que la rodea. Inicialmente pensamos construirlo bordeado por una cámara en las paredes que estuvieran en contacto con el suelo pero finalmente nos dio miedo que hubiera problemas de humedades así que solicitamos al constructor que el garaje quedara rodeado por un "foso" de un metro que lo separara del corte del terreno evitando así cualquier contacto de las paredes de la edificación con el suelo y con ello que en el futuro hubiera filtraciones de agua o problemas con raíces de árboles.


Esta decisión, como casi todo en la vida, también tuvo su parte negativa y fue que cuando se recorre la parte de jardín que hay sobre el garaje es realmente peligroso acercarse a este foso que lo bordea. Además, y para dificultar más las cosas, una parte de este foso está bajo dos pinos enormes que sueltan su pinaza sobre el terreno y lo hacen totalmente resbaladizo. Transitar por la parte norte del jardín, sobre el terreno que bordea ese foso cuando llueve y el suelo no está barrido me ha traído ya más de un susto pero el otro día me resbalé y estuve a punto de caerme así que hemos decidido que colocar una valla de madera rodeándolo tenía absoluta urgencia para evitar el peligro que supone esta zona.




El diseño y planteamiento del trabajo:
Por supuesto comenzamos por realizar un pequeño plano con las medidas de los tres lados dónde iría la valla.
Se trata de un rectángulo del que solo vallaríamos tres de sus lados. Uno, el lado este, incluso solo una fracción dado que el murete termina a los 3,60 m y del lado oeste tampoco todo porque a los 760 cm ya se termina el murete del foso y el garaje está a nivel del suelo del jardín) el único lado que iría vallado en todo su largo es la fachada norte que mide 800 cm
Sabíamos qué tipo de largueros íbamos a usar. Serian de 200 cm. Más separados creímos que no quedaría bonito además de que la valla perdería solidez.
El factor suerte ha intervenido a nuestro favor porque los tres lados tenían medidas que divididas en porciones daban separaciones parecidas. Solamente el lado este del garaje que mide 360 es el que quedaría dos tramos algo más cortos que los existentes entre postes en los otros dos lados de la valla pero no con una diferencia que a simple vista se observe. De todos modos está la ventaja de que desde casi ningún punto que se recorra se están viendo más de un lado de la valla.
Estudiamos bien las medidas y finalmente esta fue la distribución de los postes:
  • Así en el lado norte del garaje decidimos poner cinco postes de punta a punta. Por tanto irían cuatro grupos de largueros horizontales. 
  • Lado este: Tres postes  con dos tramos de largueros 
  • Por último, en el lateral oeste, también cinco postes.
El siguiente problema sería las pendientes que en sus tres laterales tiene el terreno sobre el que iría la valla. Más pronunciadas en la fachada este y oeste que en la norte aunque también en ésta hay algo de desnivel.
Había dos opciones para salvar esta inclinación: hacer una valla con tramos escalonados:
O hacer la valla con tramos lisos. Creíamos que estéticamente era mucho más bonita no escalonarla.
El anclaje de los postes en el suelo decidimos hacerlo mediante la realización de una zapata practicando un hoyo en el suelo suficientemente amplio para meter el poste a la profundidad necesaria y que sobrara hondura para que cupiesen los clavos que pensábamos clavarles en su parte inferior para dar mayor solidez.
El hueco alrededor de cada poste lo rellenaríamos con cemento y piedras como material de relleno.
Colocación de los tramos horizontales con relación a los postes:
Hemos decidido hacer una valla con algo más de trabajo que de habernos decidido por un diseño más simple. Me explico. Podríamos haber clavado simplemente por delante los listones horizontales cruzando por delante los postes. Esto hubiera sido mucho más rápido de realizar pero estéticamente no nos gustaba.

Hemos preferido insertar cada tramo horizontal entre dos postes anclándolos en la mitad del ancho del poste. Esto ha supuesto tener que cortar secciones de las medidas que nos íbamos encontrando entre cada poste pero creemos que el resultado merece la pena el pequeño esfuerzo adicional. :)
Debíamos tener buen cuidado de ubicar correctamente los postes que forman las esquinas de la valla. Debían estar justo en el vértice para que fuera posible anclar por un lado los listones horizontales de un lado y por el otro lado del poste los del otro lateral de la valla.
Los materiales:
Teniendo en cuenta el diseño y el plano serían los siguientes:

  • 11 postes. Hemos preferido usar el mismo tipo de poste que hemos utilizado en otros proyectos del jardín como las celosías para cultivar frutales en espaldera en el huerto o la realización del portón de la entrada del jardín al lado de la fuente de piedra.

Se trata de postes de madera de 120 cm de alto y de sección cuadrada tratados ya de fábrica para exteriores. Nos hubiera gustado algo más largos pero no había existencias suficientes para las que precisábamos en este trabajo.

  • 45 metros de listón de madera de 90 x 2000 x 25 mm para los tramos horizontales (también tratada para exteriores) Hemos comprado unos metros más de los precisos porque siempre se puede estropear o romper alguno en este tipo de trabajo.

Calculamos los metros de estos tableros teniendo en cuenta que al tener dos travesaños horizontales deberíamos comprar el doble de metros de este material del que tiene realmente el perímetro.
7,60 + 8,,00 + 360 = 19,20 x 2 = 38, 40 metros aproximadamente
Además de la madera hemos precisado:

  • Una saca de arena
  • Sacos de cemento
  • Púas muy gruesas y largas
  • Escuadras metálicas para anclar poste con largueros horizontales
  • Alambre para marcar la altura del suelo en cada poste
  • Lasur para homogeneizar el color de la madera.
  • Y por supuesto todas las herramientas lógicas para este trabajo (brocha, guantes, pico, pala, carretilla, barra metálica muy sólida para romper la roca que hay bajo el suelo apenas a los 20/25 cm de profundidad, paleta...etc.)

Decidimos comprar todo el material de una sola vez para evitar que algún artículo se terminara y nos quedáramos con la valla a la mitad. Son días de lluvia y mucha humedad atmosférica así que inmediatamente de llegar a casa depositamos la madera tumbada sobre el suelo del garaje para evitar que se combara.
Antes de colocar cada poste:
Lo primero que hemos hecho ha sido clavarle unas púas bien largas y gruesas en la parte inferior de los postes para alargar los centímetros que van hundidos. Al ser de solo 20 cm nos ha parecido más prudente además de que facilitan la colocación. Otros dos clavos en los laterales para evitar que se muevan una vez dentro del cemento y hasta que éste se seque.
A continuación hemos señalado con una línea que marcara 100 cm que sería la parte que de los postes sobresaldría del terreno, para así saber hasta dónde iría hundido cada uno de ellos en el cemento.
Esta altura la hemos rodeado con un alambre que nos serviría más tarde para señalarnos exactamente la zona del nivel del suelo y que debería de coincidir con el nivel del poste.
Es conveniente poner en agua la madera antes de meterla en el cemento para que se dilate y así evitar que la madera en verano, con el aumento de temperaturas no pueda hacerlo con el cemento seco alrededor.
Colocación de los dos postes de las esquinas:
Hacer el cemento bastante espeso para que frague pronto y porque si lo hacíamos demasiado líquido era muy difícil mantener en su sitio los postes  y que no se movieran antes de que fraguaran.
Nos hemos hecho con piedras que nos han servido de material de relleno y que hemos ido introduciendo a medida que íbamos rellenando el agujero con cemento con el poste ya dentro.
El alambre rodeando cada poste nos ha facilitado mucho ubicarlos a la altura necesaria. El alambre debía estar justo al nivel del suelo.

Terminar de rellenar con más cemento y piedras a la vez que se comprueba varias veces con un nivel la verticalidad del poste.


Aplastar bien el cemento que rodea cada poste cerciorándose de que no quedan huecos con aire dentro.
Alisar la superficie una vez tenemos la certeza de que el poste está perfectamente vertical en los dos sentidos. Hemos procurado que el cemento forme una pequeña curva hacia el exterior para evitar que el agua se acumule alrededor del poste.


Colocación postes intermedios:
Una vez colocados los dos postes que forman las esquinas de la valla hemos tendido un cordel que nos ha servido de nivel para comprobar en todo momento que todos los postes quedaban perfectamente a la misma altura.


Usando el mismo sistema hemos ido colocando todos los postes intermedios:
Dejamos transcurrir dos jornadas para que el cemento fraguara perfectamente y pudiéramos anclar los listones horizontales sin provocar movimientos en los postes.
Colocación listones entre postes: Tras medir la distancia entre dos postes hemos ido cortando los travesaños con el ángulo que marcaba la unión del poste y el lateral de dicho travesaño. Hay que tener en cuenta que como hemos dicho, la valla presenta inclinación en todos sus laterales, por tanto también sus largueros presentan la misma inclinación y ésta es variable según va variando la inclinación del terreno.
Anclar el pasamanos y el larguero inferior ha sido el siguiente paso.
Un tornillo bien largo inclinado desde la parte superior del larguero hacia el poste para que se introdujera bien en el poste y el laguero quedara bien anclado. Y otro por la parte inferior hacia el poste también.
Hemos tenido que dar una mano de lasur para homogeneizar todo el material ya que los postes y los largueros no tenían la misma tonalidad y así, además, quedará más protegida la valla frente a la intemperia.
Aquí está... ahora es mucho más seguro transitar por esa zona para arreglar las plantaciones próximas a ella.
Se me ocurre ahora que quizás una romántica glicinia podría crecer sobre ella... verdad? :) Ya veremos!! Rosales quizás no, por el tema de la poda. Padezco de vértigo y no me imagino subida a una escalera desde el foso para alcanzar las ramas que crezcan hacia el garaje...ni hablar!! ;)



Qué tipo de suelo es el de tu jardín? "La prueba de sedimentación" y el pH.

Llevamos varios artículos en los que tratamos los fertilizantes. En el último incluso hemos visto algo más de cerca algunos de los materiales que se usan en jardinería orgánica.
No obstante, antes de empezar a hacer aportaciones a lo loco con la intención de nutrir nuestras plantas o de modificar la estructura de la tierra dónde crecen las raíces de nuestros rosales, deberíamos conocer, aunque solo sea someramente el tipo de suelo con el que contamos en nuestro jardín y su pH.
Esta información se hace del todo imprescindible para ver en qué dirección debemos encaminar nuestros pasos a la hora de modificar nuestro suelo.
El tipo de suelo.
Si un suelo es arenoso o predomina en él la arcilla, casi todos los jardineros con algo de experiencia lo sabemos a simple vista. Metemos las manos en él, tomamos un puñado...y no hay duda!!
Pero seguramente habrá quién no tiene ni la más remota idea de estos aspectos porque está dando sus primeros pasos en jardinería.
No hay duda de que lo idóneo sería enviar algunas muestras de nuestro suelo para que una empresa especializada hiciera un análisis profesional. Pero ya se sabe, no siempre lo idóneo es lo que hacemos. Por tiempo, por dejadez, porque pensamos que es muy caro, porque no nos acordamos...en fin. Mil pueden ser las razones.
En todo caso, algunas pruebas caseras nos pueden dar "indicios" de las características de nuestro suelo. No se trata como digo, de pruebas científicas  y por tanto con una absoluta fiabilidad. No vamos a obtener con ellas valores exactos, pero a nivel de aficionado y salvo que tengamos unos problemas muy graves en el suelo de nuestro jardín, al menos nos pueden orientar de en qué "dirección" debemos actuar sobre nuestro suelo. Saber al menos el tipo de suelo que tenemos nos ayudará a cuidarlo, modificarlo, rectificarlo, etc según sus características para que pueda atender las necesidades de nuestras plantas.
El suelo es la base del crecimiento de las plantas. Sobre él se desarrollan las raíces de nuestros rosales y de él toman buena parte de todos los elementos que precisan para su nutrición. La salud, estructura, fertilidad...de nuestro suelo es en gran medida lo que determina el éxito o el fracaso en la mayoría de cultivos.
Tres son los componentes inorgánicos principales: arena, limo y arcilla. Todas ellas son partículas que proviene de la erosión y que combinadas entre ellas darán lugar a uno u otro tipo de suelo. La predominancia de una o varias de ellas determina las características del mismo y su comportamiento en muchos aspectos a la hora de ser cultivado. Así la capacidad de retención de agua, de nutrientes, la compactación o no, la capacidad de estar aireado...son factores que se basan en buena parte en el tamaño de estas partículas de las que está compuesto principalmente el suelo en cuestión.
De menor a mayor tendríamos
Partículas de arcilla: miden menos de 0,002 mm.
Partículas de limo: miden entre 0,002 y 0,05 mm
Partículas de arena: Entre 0,05 y 2 mm
Los suelos arcillosos (también llamados suelos pesados) tienden a la compactación sobre todo si los pisamos cuando están húmedos. Absorven y conservan mucho tiempo el agua y tienen un drenaje lento. Una vez secos se vuelven duros e incluso llegan a agrietarse si no se les aporta humedad. Son suelos que contienen bastantes nutrientes pero tardan bastante en calentarse en primavera si los comparamos con los suelos arenosos. En estos suelos las partículas de arcilla predominan en al menos un 25%.
En los suelos arenosos por el contrario, priman las partículas de arena que son mucho más gruesas que la arcilla. El tamaño de estas partículas de arena permiten la formación de grandes huecos entre ellas llenas de aire. Son suelos sueltos, ligeros, sin problema alguno de drenaje e incluso con retención deficiente lo que hace que requieran riegos más frecuentes. Incluso con tanta capacidad para drenar que tienen a lixiviarse fácilmente con lo que los nutrientes descienden a las capas inferiores de ellos dejando estar al alcance de las raíces. Suelen ser suelos pobres precisamente por su escasa capacidad para reneter nutrientes entre sus partículas. En general suelen ser suelos con cierto grado de acidez.
Los suelos limosos, lógicamente son los suelos en los que abundan las partículas de limo que tienen un tamaño intermedio. Con una buena capacidad de retener nutrientes, con buena capacidad también para retener la humedad. Con cierta tendencia a compactarse. Son suelos muy fértiles y que se trabajan muy fácilmente.
Los suelos francos serían los suelos con un equilibrio entre los tres tipos de partícula de modo tal que no padecen los inconvenientes de los suelos arcillosos ni los de los arenosos. Se trata de suelos muy fáciles de trabajar y muy fértiles ya que tiene una alta capacidad de almacenar nutrientes. Un buen drenaje y a la vez una retención adecuada de agua. Al tener buena aireación no llegan a estar compactados con facilidad como ocurre con las arcillas.
Un suelo formado por una cantidad equilibrada de estos tipos de partícula conforma un suelo fértil, con una estructura conformada por pequeños "grumos" y con un buen drenaje.
Por el contrario cuando el suelo está desequilibrado, por ejemplo los muy arenosos y carentes de materia orgánica, al no haber grumos de materia orgánica entre las partículas que lo forman, el agua y los nutrientes se lixivian con facilidad, dando lugar a suelos generalmente bastante pobres en nutrientes. 
Un problema semejante lo tenemos en suelos excesivamente arcillosos y mal estructurados. Aquí el problema es el contrario. Los poros entre las diminutas partículas son tan pequeñas y éstas se acomplan de forma tan compacta y junta entre ellas que es difícil que el agua y el aire penetre entre los huecos, llegando a formar terrenos completamente endurecidos incluso llegándose  resquebrajar cuando están secos en verano.
Tanto en un caso como en el otro, la adición de abundante materia orgánica en forma de compost y estiércol mejorará su estructura. Deberíamos trabajar en los primeros 30 cm el suelo serviamente a hacerlo servir para plantaciones.
Como vemos, el cuidado y respeto por el suelo es fundamental para un cultivo adecuado y sano de nuestros plantas en general y de nuestros rosales en particular.
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Manipular entre las manos un puñado de nuestro suelo, amasarlo, notar su textura, comprobar la facilidad o no para formar una bola con él; si es posible llegar a convertirlo en una forma más alargada y estrecha, con qué facilidad se mantienen compactas estas formas o qué tan fácil se disgregan... todo esto nos va a aportar también información sobre nuestro suelo.
El color no siempre es del todo fiable. Me explico. Entre la muestra de suelo del jardín trasero y la de uno de los hoyos de plantación de los rosales, en cuanto a color, no presentaban demasiadas diferencias. En cambio a la hora de trabajar entre las manos ambas muestras su ductilidad y lo manejables y fáciles de formar una bola o una forma algo más alargada, fueron muy distintas.

Mientras tuve entre las manos la muestra de suelo del seto norte tratando de formar con ella una bola, noté claramente las partículas de arena. Eran gruesas y la mezcla no resultó fácil de darle la forma de una bola. No logré hacer con ella una forma algo más alargada, el suelo se disgregó constantemente. Como veremos más abajo y una vez realizada la prueba de sedimentación, el resultado sería un suelo arenoso franco.

La muestra del jardín trasero por el contrario me permitió hacer más fácilmente una bola. Era algo más suave, noté menos la arena y logré, aunque con bastante dificultad, llegar a darle forma algo alargada.  Según la prueba de sedimentación se trata de un suelo franco arenoso.

Por último, la tierra que extraje del interior de un hoyo de plantación de un rosal era mucho más dúctil y suave. Con esta tierra mezclada con agua fue fácil hacer una bola e incluso conseguí sin demasiados problemas formar un cuerpo alargado. También es verdad que me hubiera resultado imposible alargar más esta forma. Se hubiera disgregado. Luego comprobaría las razones de esta clara diferencia con los otros dos anteriores. Se trata de un suelo franco.

He querido a continuación comprobar hasta qué punto había partículas de arena, limo y arcilla en estos tres suelos.
Propongo hoy una prueba sencilla, con materiales que todos tenemos en casa y que si bien no nos va a proporcionar unos datos exactos como lo haría un análisis realizado por una empresa profesional, sí nos va a dar una "idea" aproximada del tipo de suelo que tenemos y estimaremos con ella las proporciones entre los tres elementos. Se trata de lo que en infinidad de páginas de internet llaman "la prueba de sedimentación" y la vamos a realizar simplemente con unos tarros de cristal.
Debo decir que me he sorprendido con los resultados de esta prueba. Sabía que los hoyos de plantación de mis rosales no tenían un suelo arenoso porque me he ocupado siempre de que no lo fuera aportando muchísima materia orgánica y sustituyendo todo el suelo original por mezcla de materiales. Pero el suelo del seto norte, aunque trabajado previamente a las plantaciones en sus 20/30 cm primeros mezclándolo con estiércol y otras materias orgánicas y con los aportes superficiales posteriores que se han ido haciendo estos dos años, creí, la verdad, que sería todavía más arenoso de lo que es.
Bien, os cuento como he realizado esta prueba de sedimentación o estratificación (no sé cómo llamarla porque no es exactamente ni lo uno ni lo otro jejjejeje) pero nos vale para entendernos. Verdad? :)
Es importante no tomar las muestras de tierra de la parte de arriba del suelo que suele contener mucha más materia orgánica procedente de acolchados y aportes de compost. Conviene hacerlo de una zona algo en profundidad, 15/25 cm, más o menos en la zona dónde crecen las raíces de los rosales. Hacerlo así no nos distorsionará tanto los resultados.


Una vez tomadas las muestras de suelo de todos aquellos rincones de nuestro jardín en los que queramos comprobar la proporción de arena/limo/arcilla que tienen, debemos cribarlos para eliminar gravas, piedras, raíces, etc.

Metemos las muestras de tierra limpias en un tarro de cristal que convendría etiquetar con los datos de la zona del jardín de la que procede su contenido. 

Leí en algún sitio que era mejor agregar jabón a la mezcla para que las partículas permanecieran disgregadas y no se pegaran unas a otras pero no estoy segura de su conveniencia. Creo que si tuviera que volver a hacer esta prueba no se lo agregaría porque además de dificultar la visión de la parte superior del bote por la espuma que forma, creo que mantiene artificialmente algunas partículas en suspensión que de no haber habido jabón quizás hubieran descendido.

Llenamos los tarros de agua hasta arriba y movemos enérgicamente el contenido de los frascos durante un par o tres de minutos hasta asegurarnos de que todo su interior está perfectamente mezclado.

Lo dejaremos en reposo al menos 24 horas. Incluso tras 24 horas no se habrán depositado todavía todas las partículas en suspensión en el agua. Las más pequeñas, las de arcilla, seguirán flotando en el agua que hay en la parte superior de los frascos. Tardaría días en ver ese agua transparente, lo estará cuando toda la arcilla que hay mezclada aún con el agua baje al fondo y engrose algo más la capa superior de arcilla que hay en el frasco.

Qué ocurrirá con este reposo? Que las partículas más grandes, las que pesan más, se depositarán a mayor velocidad en el fondo del tarro y formarán una capa de arena. A continuación se depositarán las siguientes en tamaño, el limo. Por último lo harán las más pequeñas, las de arcilla. Ésta será la capa superior.
Sobre la superficie del agua e incluso tras algún día de reposo más, podemos ver la materia orgánica que flota o que finalmente ha descendido hasta situarse sobre la capa de arcilla.
Si el alto de estas tres capas las dividimos en diez partes y calculamos qué porcentaje representa cada una, tendremos el porcentaje de arena, limo y arcilla que contiene cada muestra de suelo. Hay quienes lo miden a mano con una regla. A mí me ha ido mejor agrandar o achicar la imagen de una regla hasta que el alto total de partículas fuera de 10. Lo he hecho con Photoshop, claro.
Las proporciones que dentro del conjunto tienen estas tres capas nos marcarán el tipo de suelo que tenemos: arenoso, limoso, arcilloso o, como suele ser lo mas habitual, mezcla entre ellos: franco arenoso, arcilloso limoso, arenoso franco, etc, etc.
Usando un triángulo de texturas del suelo no hay más que localizar en cada uno de sus tres laterales los valores de cada tipo de partícula y ver en qué tipo de suelo se ubica su confluencia.

Esta es una muestra de suelo de mi seto norte.

A continuación, una muestra de mi jardín trasero.

Por último, una muestra de suelo tomada del interior de los hoyos de plantación de mis rosales.

Pero además del tipo de suelo con el que contamos, hay otro factor que interviene poderosamente en la disponibilidad que de nutrientes tienen las plantas en el suelo y en la vida en general que se desarrollará en él. Se trata del pH del suelo
Cuando el valor del pH es ligeramente ácido (entre 5,5 y 6,5) la mayoría de minerales y nutrientes que hemos estado viendo en los recientes artículos sobre fertilizantes tienen un disponibilidad óptima. Evidentemente los suelos con valores ácidos y o los que tienen valores muy alcalinos serán adecuados para el cultivo de algunas plantas específicas que están especialmente adaptados a ellos y que es en este tipo de suelos dónde crecen más felices. Pero en general, la mayoría de las plantas crecerán mejor y con menos problemas en terrenos con un pH ligeramente ácido como el que estamos comentando.
Sin embargo el asunto no es tan simple como agregar cal a los suelos demasiado ácidos y azufre a los alcalinos. El pH del suelo no solo depende de los iones de hidrógeno (H+). En el suelo hay cuatro elementos minerales con carga positiva que intervienen en los valores de pH que tiene el suelo: Calcio (Ca ++), magnesio (Mg ++), potasio K+) y socio (Na +). El equilibrio que tengan entre sí estos cuatro cationes redundará en beneficio o en contra de la salud del suelo.
El exceso de uno de estos cationes provoca que descienda la disponibilidad de los menos abundantes.
Así, cuando uno de estos cationes se convierte en dominante las plantas pueden sufrir la carencia de otros minerales importantes para su nutrición. Por ejemplo, cuando el Mg está presente en eceso puede haber un déficit del calcio disponible para las plantas que no se solucionará con el aporte de más calcio.
Pero a la vez se hace determinante el equilibrio entre estos cationes si queremos que la estructura del suelo no se vea comprometida. Dentro de los cuatro que hemos mencionado son los cationes de calcio y magnesio los más importantes. Un exceso del primero con relación al segundo producirá suelos con estructura abierta, que se secarán demasiado rápido. Y al contrario, cuando es el magnesio el que predomina sobre el calcio en demasía el suelo se tornará pegajoso cuando está mojado, demasiado denso y con grietas cuando se seca.
Una vez que tenemos claros ya ( o casi, eso espero jajaja) algunos conceptos, como es lógico lo primero a averiguar será el valor del pH de nuestro suelo de la forma más ajustada posible.
Si necesitamos un análisis riguroso deberemos llevar a un laboratorio unas muestras de nuestro suelo para ser analizadas. Pero generalmente, al nivel al menos de jardinero aficionado como yo, será suficiente con el uso de tiras indicadoras de pH fácilmente asequibles en farmacias y en algunos centros de jardinería.
Las hay de distintos tipos e indicadas para diferentes rangos de pH. Las hay que ofrecen resultados de grado en grado de pH e incluso hay otras que llegan a indicar valores de medio grado.
Aclaremos que para que no se vean "contaminadas" estas tiras debemos guardarlas en lugares dónde no haya gases o sustancias ácidas o básicas; dentro del envase en el que se venden y en lugar fresco y seco.
Cuando procedamos al análisis deberemos tomar varias muestras de nuestro suelo en diferentes puntos de la zona que nos ocupe. Con unos puñados de tierra será suficiente. Tomaremos varias porque el pH puede ser bastante variable de una zona a otra. Y desde luego será importante, si se trata de una zona dónde ya haya plantaciones, tomar la muestra de tierra en la zona cercana a las raíces, no solo en superficie si no a mitad de altura entre el nivel del suelo del jardín y las raíces más profundas.
A estos puñados de tierra que pondremos en un recipiente les agregaremos agua destilada (es decir, con un pH neutro, es decir, 7, para que no distorsione los resultados) en cantidad suficiente para formar una pasta o papilla algo fluida. Dejaremos que la mezcla repose un par de horas tras las cuales solo nos resta introducir una tira indicadora de pH en la mezcla durante un par o tres segundos. Sacudiremos el exceso de líquido y compararemos las coloraciones obtenidas con las que acompañan las cajas en las que se venden este tipo de indicadores. Deben de coincidir los tres colores verticalmente.
Quizás no es el sistema más exacto posible pero en general los resultados de este tipo de medidores, salvo que se trate de cultivos muy concretos que precisan un pH muy exacto, serán suficientemente aproximados los resultados que nos aporte.
En mi caso las tres muestras de suelo han dado valores de pH entre 6 y 6,5. Se trata por tanto en las tres muestras de suelos ligeramente ácidos dónde no debería haber problemas graves de disponibilidad de nutrientes. En concreto el suelo de los hoyos de plantación de los rosales creo que resulta bastante adecuado para que mis rosales crezcan felices con un grado de acidez idóneo y una textura en el suelo que no tendría que producir encharcamientos si no un buen drenaje y a la vez permitir la retención de los nutrientes que iré aportando según avanza la temporada. 
El gran problema de lixiviación que padece el suelo original de mi jardín aquí no debe de producirse precisamente por el cambio en la estructura del suelo. La permanente utilización de acolchados a base de compost protegerá el suelo de erosiones, cambios bruscos de temperaturas y me ahorrará regar demasiado en verano cuando vengan las altas temperaturas. Eso es lo que espero. claro! :)
Con estos datos, que vuelvo a repetir, no son en modo alguno exactos, si no tan solo un leve esbozo del tipo de suelo en el que crecen las raíces de mis rosales, tengo al menos una ligera idea de cómo actuar. Pienso que no necesita modificaciones profundas en absoluto y que con seguir aportando con frecuencia materia orgánica en modo de compost y de fertilizantes naturales mis rosales podrían crecer saludables sin presentar graves problemas de resistencia a frío, sequía y enfermedades. Al menos en teoría. 
La actuación sobre la tierra de mi jardín y sobretodo en las zonas de cultivo de rosales hacia esa meta se ha encaminado siempre. Insisto una vez más en la importancia del aporte de materia orgánica al escenario que rodea la base de nuestras rosas. Lograr un suelo dónde crezcan felices y sanos, un suelo lleno de vida y que no se vaya empobreciendo cada vez más,  es la meta de cualquier rosero. Lograr un suelo adecuado para ello está en nuestra mano y pienso que sí, que requiere algo más de trabajo, de estar pendiente y de buscar materiales si lo comparamos con el uso en exclusiva de abonos químicos como única aportación a la tierra. Pero no hay duda, yo no la tengo, que los rosales y cualquier otra planta preferiría crecer en un suelo cuidado que en uno que se maltrata por falta de cuidados.
Quizás también puedan interesarte otros artículos relacionados con el presente:
- Fertilizar nuestros rosales. Nociones generales. Se trata este de un artículo en el que abordamos de forma general los abonos. Su funcionamiento, el tiempo de aplicación, sus características. Una visión general.
Abonos orgánicos para los rosales vs. fertilizantes químicos". Comparamos en este artículo las características, ventajas e inconvenientes de los abonos orgánicos y de los químicos. Puede ser interesante a la hora de decidirse a usar unos u otros. O al menos a no usar en exclusividad los químicos, las consecuencias para el medio ambiente deben tenerse muy en cuenta.
Algunos abonos orgánicos y enmiendas que podemos usar con nuestros rosales. Una mirada algo más de cerca sobre estos materiales orgánicos que ayudan a mejorar el suelo y aportan nutrientes.
La importancia del pH en el suelo para las plantas que requieren suelos ácidos. Aunque es un artículo específico sobre el cultivo de acidófilas (Calas, hortensias, rododendros... las rosas precisan de cierta acidez en el suelo dónde crecen. Puede resultar de interés su lectura. 
La clorosis férrica y los quelatos de hierro.  Este artículo puede ser de interés para todo aquel que cultiva sus rosales en suelos con pH alto (alcalinos).
Cómo rectificar el pH del suelo dónde crecen nuestras plantas. En ocasiones nos veremos obligados a rectificar el suelo de los rosales. Este artículo trata sobre las enmiendas y técnicas que podemos usar para lograrlo.

Algunos abonos orgánicos y enmiendas del suelo que podemos usar con nuestros rosales.

Los fertilizantes es un tema muy amplio. Tratarlo en un solo artículo resulta imposible. De ahí que la información de la que disponemos sobre ellos creamos más conveniente seccionarla en varios artículos.
Hoy queremos detenernos algo más de cerca en algunas materias que podemos utilizar como abonos orgánicos. Vamos a ello!!

Repitamos también aquí lo que comentábamos en el artículo sobre los abonos orgánicos comparados con los químicos. No siempre es fácil y muchas veces tampoco barato, hacerse con algunos de estos materiales. No obstante como dijimos en el post anterior una posible solución sería el ponerse de acuerdo varios jardineros que residan en zonas cercanas unos a otros y que estén interesados en utilizar algunos de estos materiales y pedirlos a través de páginas de web cuando no estén disponibles en los viveros de la zona. 
El conocimiento y uso de algunos de ellos no está precisamente generalizado en nuestro país como lo está en algunas zonas europeas o EE.UU dónde existen un amplio abanico de oferta de estos productos para unos consumidores que llevan años utilizándolos, los conocen bien y de ahí que al demandarlos, el mercado lo ofrezca. Aquí aún tiene un uso que no puede decirse generalizado. Nos suenan, sí. Hemos oído hablar de ellos. Pero entre que no tenemos con muchos de ellos la costumbre de usarlos y que de otra parte, tampoco todos son fácil de encontrar a la venta…pues eso, que quizás no son todo lo conocidos que son en otros países.
De hecho si se visitan páginas especializadas y cuyo prestigio está reconocido en el campo del cultivo de rosas como es el caso de la Royal Horticultural Society, la American Rose Society, Heirloom roses, vemos como tratan con la más absoluta normalidad el uso de estos abonos. Algunos reputados especialistas en el cultivo de rosas como Michael Marriott cultiva su jardín bajo principios orgánicos. No hay más que darse una vuelta por foros, blogs de jardinería de estos países para comprobar lo extendido que está su uso..Se nota que los jardineros  los conocen y viene usándolos ya desde hace tiempo.
Seguramente en nuestro país, poco a poco las cosas vayan cambiando. Yo al menos eso espero. Que nos concienciemos cada vez más de las consecuencias para el medio ambiente tiene el uso exclusivo y masivo de los fertilizantes químicos y nos vayamos acercando únicamente con las prevenciones necesarias a los abonos orgánicos. 
Vamos a echar una mirada al abanico de los abonos orgánicos que ´suelen recomendarse para el cultivo de rosales. También incluiremos en este listado algún producto que aunque técnicamente no puede ser calificado de fertilizante si no más bien de enmienda del suelo, puede ser usado a la vez como aporte de nutrientes para nuestras rosas.
Aclaremos que los valores NPK que indicamos son de forma aproximada ya que las aportaciones de macronutrientes de este tipo de fertilizantes son muy variables a veces dependiendo del origen de la materia, de la estación del año, etc.
Y un último comentario. Antes de comenzar a aplicar este tipo de materias deberíamos saber qué tipo de suelo tenemos. Lo ideal lógicamente es encargar a una empresa especializada un análisis del mismo. Pero esto, está claro que la mayoría de nosotros, los aficionados, no solemos hacerlo. Quizás es ignorancia y pensamos que tiene un precio muy elevado. Yo no lo sé, francamente.
Pero aunque lo idea sería conocer en profundidad nuestro suelo para tener seguridad de qué tipo de aportaciones o modificaciones son precisas, al menos sí podemos saber grosso modo con qué tipo de suelo contamos en nuestro jardín para el cultivo de nuestras rosas. Las necesidades y características de un suelo arenosos no se parecen en nada a las que precisa un suelo arcilloso o uno dónde predomina el limo. 
Algunas pruebas muy sencillas e incluso caseras, nos pueden dar, si no una información exhaustiva, sí al menos "la dirección" en la que debemos hacer los "ajustes" si es que son necesarios.
Otro factor que se hace imprescindible antes de cualquier aplicación sería conocer el pH de nuestro suelo.
Empecemos por la Harina de huesos (NPK 3-15-0 Marca MiracleGro). Se trata de un preparado compuesto fundamentalmente por huesos molidos que constituye un estupendo abono de liberación lenta muy rico en fósforo. También tiene un alto contenido en calcio (recordemos, un nutriente secundario).
Es mejor aplicarlo en conjunto con otros abonos orgánicos ya que la harina de huesos ayuda a la efectividad de los demás y viceversa.
En el proceso de elaboración los huesos son desprovistos de la grasa pudiéndose así moler más fácilmente. El mercado nos la ofrece en forma de harina y a veces de pellets.


Cenizas de madera (PNK 0-1-5 dependiendo de que procedan de la combustión de maderas duras o blancas)
Su contenido en nutrientes es algo variable. Contienen bastante potasio (K) y más en la medida que provengan de maderas duras. Hay que tener en cuenta que son muy alcalinas y su uso en terrenos con pH bajo debe ser muy moderado precisamente por ello. Las cenizas de carbón no deben utilizarse como abono nunca.
Sangre desecada (NPK 12-0-0 Marca Geolia) 
No siempre es considerado como un abono adecuado en jardinería orgánica. La razón de ello es la rapidez con la qe en condiciones cálidas y húmedas este subproducto animal aumenta el crecimiento bacteriano y tener una descomposición excesivamente rápida de modo que libera amoniaco en una cantidad suficiente como para poder dañar las raíces delicadas de las plantas.. No obstante he querido mencionarlo porque generalmente aparece en los listados de abonos orgánicos y es de cierto uso en jardinería.
Este abono tiene altas concentraciones de N, de hecho es el fertilizante orgánico con más alta concentración de este macronutriente. Puede usarse como activador del montón de compost.
Si se decide utilizar debería ser sin sobrepasar la dosis por los peligros que hemos mencionado. También debe tenerse en cuenta que su adición al suelo puede bajar el nivel del pH del mismo aumentando su acidez.
Algas marinas (HPK 1-0-2, vitaminas, enzimas y más de 60 oligoelementos, sobretodo manganeso, boro, cobre y zinc) 
Es el mejor vigorizante para las plantas y ayuda enormemente a aumentar su resistencia a las enfermedades y frente a parásitos. Contiene muchísimas vitaminas y es un gran potenciador del crecimiento.
La harina de algas marinas tiene una gran capacidad quelante, es decir, contribuye a liberar minerales que estando presente en el suelo no están a disposición de las plantas. Su gran aporte de potasio hace de ella una gran ayuda en la síntesis de las proteínas y aumenta la resistencia frente al frío del invierno.
Se trata de una sustancia interesante de aplicar de cara al final de la época activa de crecimiento. Y puede adquirirse en forma de harina, un producto seco; pero también en forma de extracto líquido.
Tiene una descomposición rápido lo que la hace útil también como acelerador del montón de compost.
Puede ser aplicada de distintas formas. Mezclada con el suelo cuando se prepara una zona para el cultivo. Directamente al suelo como abono en seco trabajada ligeramente en los primeros centímetros de tierra. 
Paul Zimmerman recomienda la aplicación de abonos foliares a base de este abono orgánico y afirma que estas aplicaciones disminuye la propensión del follage a contraer enfermedades fúngicas cuando se rocían con este producto.
Por último, también es posible aplicar riegos sobre el sustrato compuestos por harina de algas o extracto de algas mezcladas con agua.
La página de la Royal Horticultural Society nos informa de forma muy extensa sobre los productos fertilizantes a base de algas disponibles en el mercado. En ella se recomienda el uso de este producto que contiene oligoelementos de los que carecen otros fertilizantes y que aunque en poca cantidad, son muy necesarios para las plantas. No obstante nos aclara que aunque cada día hay más productos fertilizantes en los que forman parte de ellos los extractos de algas, sin embargo las algas secas o frescas y los preparados de algas concentrados no pueden calificarse en sí mismos como verdaderos fertilizantes ya que no garantizan de forma estandarizada el contenido de macronutrientes que tienen.
Esta misma página recomienda su uso en forma fresca en el montón de compost aconsejándose que se mezcle con materiales fibrosos dada la tendencia a tornarse demasiado viscosos
Las algas se presentan en distintas formas en el mercado. Tenemos harina compuestas de algas secas que son algas frescas que se han dejado secar y posteriormente se han triturado. También tenemos extracto de algas marinas en polvo hecho a base de algas que se han sometido a cocción y cuyo contenido líquido se ha dejado evaporar dejando un producto final en forma de polvo y por último extractos de algas marinas líquido que procede de algas frescas a las que se les ha extraído el agua.


Harina de pescado (NPK 10-6-0)
Muy rica en nitrógeno (N) y proteínas y de acción bastante rápida que estimula el crecimiento vigoroso de las plantas aportándoles un color verde sano y saludable.
Si se aplica de forma seca directamente al suelo, es conveniente trabajarla para que se mezcle con él cuando se aplica y cubrirla con compost. Con ello evitaremos el olor que durante unos días emana que por lo visto no es precisamente agradable :P
Aplicada como abono foliar disuelta es asimilado de forma muy rápida por las hojas.
El estiércol  (NPK 0,6-0,1-0,5) y el compost (NPK 0,5-0,3-0,8)
Echaremos mano de la página de la Royal Horticultural Society para ofrecer los datos aproximados de los nutrientes del estiércol y el compost. Su fuente es la Enciclopedia de jardinería de la RHS y dan estos datos que de todos modos son de lo más variados. 
Hablando del estiércol NPK 0,6-0,1-0,5 
Para el compost NPK 0,5-0,3-0,8
Vemos pues que las cantidades de nutrientes no son altas en absoluto. Necesitaríamos 1300 gramos de estiércol para sustituir 100 gramos de un fertilizante químico. Pero claro, lo que no tiene el fertilizante químico, como vimos en el artículo anterior, es la capacidad de mejorar la estructura del suelo que tienen estas dos enmiendas que a la vez también aportan nutrientes al suelo.
Ambos son productos que pueden usarse tanto para mejorar la textura del suelo (tanto en suelos arenosos como en los que prima la arcilla) y aportarle la tan necesaria materia orgánica como para usarlos como acolchado con la protección frente a temperaturas extremas, minimizar el problema de malas hierbas, ahorrar evaporación de humedad, etc..
Alfalfa (NPK 5-1-2)
La alfalfa, además de ser un alimento para los caballos constituye un estupendo abono orgánico y constituye un gran estimulante del crecimiento. Aporta muchísimas sustancias que los rosales precisan para crecer sanos y vigorosos. Nitrógeno, calcio, hierro, zinc, fósfor y muchas vitaminas están entre sus componentes.
La forma de aplicación al suelo es múltiple como lo es el formato en que podemos adquirir este material. Así, además de adquirir harina de alfalfa, también podemos hacernos con ella en forma de pellets cuyo tamaño depende del animal para cuyo alimento se fabrican.
Es posible aplicar la harina o los pellets directamente en el suelo trabajándolo someramente para que se mezcle bien con él y el agua de riego en breve los rompa permitiendo así que liberen lentamente los macronutrientes y elementos traza que contienen.
También se puede hacer con ellos un “té”. Estos preparados no dejan de ser una forma de extraer sus nutrientes con agua.
El momento adecuado para utilizar como riego de los rosales estos ”tés” puede ser al inicio del verano y al final de esta misma estación. 
Para la elaboración de este té al igual que de otras materias orgánicas existen infinidad de “recetas”. 
Daremos a continuación la que figura en la página de American Rose Society en un artículo en el que habla específicamente del uso de este material (Por lo que entendemos las cantidades que recomienda son para 30 rosales así que quien tenga menos es tan fácil como dividir proporcionalmente la alfalfa y el agua):
Tan simple como agregar 8/10 tazas de harina de alfalfa o pellets en un recipiente bien amplio donde quepa aproximadamente con agua, mezclar y tapar. Dejar macerar al sol durante 3/5 días removiendo todos los días alguna vez para dispersar bien la alfalfa en el agua.
La mezcla irá tomando un color anaranjado y el material orgánico fibroso se irá al fondo del recipiente. Por lo visto, según este artículo al realizar esta mezcla durante la estación del verano, el “té” adquiere bastante temperatura con lo que hay que llevar cuidado de aplicarlos en horas en que no esté caliente para evitar así quemar las raíces de los rosales.
La cantidad a aplicar a cada rosal adulto como riego sería unos tres litros y pico, no llega a cuatro (1 galón) y la mitad para un rosal miniatura.
Por lo visto a este “té” se podría hacer más nutritivo agregando al agua además de la alfalfa, otros fertilizantes como emulsión de pescado, sales de Epsom, etc. La materia orgánica que queda en el fondo del recipiente una vez aplicada la mezcla al suelo que rodea los rosales puede utilizarse sobre la tierra trabajando este material fibroso un poco con el suelo. Incluso sobre vivaces u otras plantaciones es posible incorporar estos restos del té. 
Cuando se trata de utilizar alfalfa en forma de material seco esta misma página aconseja una taza grande a los pies de cada rosal adultos y la mitad de esta cantidad con los rosales mini.
Abono orgánico en pellet (NPK 1,51- 2,22 – 2,8)
No siempre podemos tener estiércol disponible en el jardín. A mí me pasa con cierta frecuencia que pido varios metros cúbicos cuando preciso hacer las aportaciones de materia orgánica al suelo y para hacer acolchados y no siempre es fácil calcular para que te sobre cierta cantidad y poder usarlo a lo largo de la temporada. Normalmente tengo pero me ha ocurrido de usar todo el que he pedido así que disponer de algún saco de este abono orgánico en forma de pellets me resulta muy cómodo y me saca del apuro.
Incluso para jardineros que tienen un jardín chiquito y tiene dificultades para guardar estiércol de la forma clásica por problemas de espacio, este material sería una buena solución.
Puede ser usado como una estupenda enmienda para el suelo ya que aporta mucha materia orgánica y podemos usarlo tanto en a la hora de plantar, como formando parte de las mezclas de fertilizantes orgánicos, incluso en agregado en el agua l hacer algunos “tés” para ser usado como riego (no pulverizado sobre las hojas. Es mi opinión, pero yo no lo usaría sobre ellas por temor a quemarlas).
Las proporciones que de NPK tiene este abono depende del fabricante. El que yo uso tiene unos valores de NPK 1,51- 2,22 – 2,8


Quelatos de hierro
Aunque  no formaría parte de los fertilizantes puede ser considerado un material interesante de aportar a los rosales dada la necesidad que para su crecimiento tienen de hierro.
El aporte al suelo de estos quelatos dependerá lógicamente del suelo de nuestro jardín y de observar si en general nuestras plantas, no sólo los rosales, suelen padecer clorosis férrica. Ya sabemos que aunque presente en la mayoría de los suelos, el hierro no siempre está en un estado que esté “disponible” para que el rosal lo utilice. En estos caso, sería interesante aportar junto con el resto de fertilizantes orgánicos algo de quelatos de hierro. Ayudarán al rosal a disponer del hierro que no tiene a su disposición en el suelo. Los efectos sobre los rosales son muy rápidos. En cosa de una semana podremos ver sus efectos con un claro reverdecimiento del follaje de las plantas.
Sales de Epsom (Sulfato de magnesio) (10 % Mg – 10 % S)
Igual que con los quelatos ocurre con las sales de Epsom. No se trata de un fertilizante pero parece que algunso especialistas aconsejan su uso agregando cierta cantidad de este producto junto con los fertilizantes orgánicos en forma seca alrededor del suelo del rosal o formando parte de los “tés” con el que se rieguen. Una tercera forma de aplicar las sales de Epsom y ésta con resultados mucho más rápidos es como pulverización foliar. Las hojas absorben rápidamente la sales de Epsom ya que son muy solubles en agua. Hay quienes indican que este producto ayuda a luchar contra las plagas de los rosales pulverizados sobre las hojas.
Algunas plantas como guisantes, judías o lechugas crecen bien en suelos con bajos nieles de magnesio. Sin embargo los rosales precisan altos niveles de este mineral para un crecimiento óptimo. 
Las deficiencias de magnesio son más frecuentes en suelos con un pH superior a 7 y en suelos dónde hay un alto contenido en calcio y potasio. Estos dos minerales compiten con el magnesio a la hora de ser absorbidos por las raíces de las plantas. 
Las sales de Epson no son una sal, químicamente es sulfato de magnesio hidratado y los dos principales componentes son el magnesio y el azufre. Dos minerales de origen natural. 
Al uso de estas sales se les otorga efectos casi milagrosos jajajaja. La cultura popular jardinera, desde hace muchísimo tiempo aconseja su uso para una infinidad de problemas de las plantaciones y afirma gratuítamente beneficios de este producto que no están demostrados en absoluto.
Muchas son las páginas que incluso afirman que los brotes basales de los rosales aumentan claramente cuando se aplica sulfato de magnesio a las plantas. Del dicho al hecho, como suele decirse, va mucho trecho.
Me gustaría dedicar algún artículo en exclusiva a las sales de Epsom pero prefiero esperar a ver el resultado de su aplicación en mi jardín.
Una cucharada diluida en unos cuatro litros escasos de agua parece ser que es una proporción razonable para agregársela unas cuántas veces a nuestros rosales en forma de pulverización o de riego al suelo, varias veces durante la temporada de crecimiento.


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Bueno, pues con esto hemos dado un repasillo a los principales productos que se usan como fertilizantes orgánicos y enmiendas del suelo. Ya veis que el abanico es amplio y que aunque alguno de ellos nos resulte difícil de localizar siempre dispondremos de otros para sustituirlos.
La mayoría pueden ser usados en seco, solos o mezclados con otros abonos directamente sobre la tierra que rodea al rosal. Por supuesto antes y después de su aplicación es absolutamente necesario hacer un riego en profundidad. También pueden formar parte de los ingredientes para hacer los conocidos “té”. Cada rosero, cultivador especialistas en rosas y páginas especializadas ofrecen sus propias recetas. Incluso es frecuente usarlos en forma de abono foliar directamente sobre las hojas del rosal.
Para no extendernos demasiado en este post, en algún artículo posterior ofreceremos algunas de estas “recetas” y hablaremos con algo más de detenimiento sobre las distintas formas de aplicación.
Un saludo, amigos.
Quizás también pueda ser de tu interés otros artículos de este blog sobre fertilizantes. Os ponemos los enlaces:

Bañeras y bebederos para pájaros en el jardín

No he tenido suerte hasta ahora o más bien no he estado acertada las veces que anteriormente he intentado ubicar bebederos y bañeras para pájaros y es que no he caído en la cuenta de los problemas que cada uno de los que he puesto tenían. 
He estado informándome un poco sobre las características con las que debiera contar este tipo de recipientes y ahora veo claro cuales habían sido mis errores. Por lo visto estos baños para pájaros deben contar con algunas condiciones para que sean agradables para los pájaros y a la vez cómodos para mantenerlos.
No siempre resulta fácil la localización para los pájaros de lugares dónde poder beber o dónde darse un baño. En ocasiones los cursos de los ríos están alejados y facilitarse un poco la vida a estos deliciosos seres no nos cuesta nada. Pensemos la distancia que en ocasiones, en verano, con un sol tórrido encima del cielo, deben recorrer estas aveces para saciar su sed. Un simple recipiente que reúna algunas características determinadas nos servirá a la vez que nuestro jardín se embellecerá con la presencia de estos preciosos seres que también son parte del jardín. No sólo las plantas!! :)

Debemos ofrecer a los pájaros agua limpia y fresca constantemente lo que requiere de un constante mantenimiento de nuestra parte.
No deben ser excesivamente profundos para que los pájaros no lo sientan peligro y teman ahogarse en ellos. Apenas unos centímetros, sobretodo en el perímetro externo. Si el recipiente es demasiado hondo pueden ubicarse piedras en el centro de modo que los pájaros no vean peligro en ahogarse en estas bañeras y las usen sin miedo. Eso he hecho yo, meter dentro una piedra que me ha parecido bonita y que ya tiene algo de musgo y la humedad constante hará que en poco esté más verde. A los pajarillos seguro que la belleza del pedrolo le dará igual pero a una no!! jejejje 

La ubicación de la bañera debe estar en un lugar dónde los pájaros puedan ver venir, si llega el caso, a cualquier posible depredador como un gato por ejemplo. Este que os muestro en las fotografías lo he puesto en un lugar cercano a la zona dónde suele estar Iker. Mi perro odia los gatos de un modo exagerado. No los puede ni ver. Tan pronto los huele de lejos eriza el pelo de su lomo y va a buscar al intruso así que sé que por esta zona Iker es raro que permita que ningún gato se acerque a la bañera.
Que la superficie no sea resbaladiza para que los pájaros no pierdan su equilibrio. Los recipientes de cristal por lo visto no son muy útiles por tanto.

La vegetación cercana no debería tener altura suficiente como para que un gato pueda esconderse al acecho. 
Lo ideal es la presencia de algunas ramas de arbustos cercanas a la bañera y a poca altura, para que aún mojados, en caso de urgencia, los pájaros puedan guarecerse entre las hojas. Los pájaros vuelan mal recién mojados, si llega un depredador deben contar con un lugar dónde rápidamente ponerse fuera de su alcance. 

Fácil de limpiar y mantener constantemente llena. Esta vez tengo una manguera a unos pocos metros así que no tendré dificultad en cada día echar agua hasta rebosar y mantener perfectamente limpia y fresca el agua del recipiente.
En mi jardín, en verano, se alcanzan unas temperaturas bastante altas. Creo que el agua se mantendrá más agradable y habrá menos evaporación aquí, delante de la fachada norte de la casa dónde la sombra protegerá el agua del calor.
También, para mi disfrute lo he situado de manera que pueda verlo desde el interior de mi casa. Puede ser un buen punto para observar cómo los pájaros gozan de un bañito sin sentirse amenazados por mi presencia a la vez que me permite tomar algunas fotografías y disfrutar de la escena.
A ver si esta vez logro que los pájaros dispongan de un baño agradable dónde puedan refrescarse y bebe un poco de agua. Espero que esta vez tenga mejores resultados y los pájaros puedan gozar de un refrescante baño cuando en verano el sol apriete.
He usado un recipiente de barro no demasiado grande cuyo agujero de drenaje he cerrado con un tapón de corcho que compré en los chinos. Con tanta suerte que tenía la medida exacta y no he tenido que rectificar el diámetro cortando el corcho con una navaja como tenía pensado hacer en el caso de hubiera sido demasiado grande.

Los anteriores veréis que cada uno adolecía de un problema:
El primero que intenté fue simplemente un gran plato de barro de los que se usan bajo los maceteros y lo puse sobre la parte inferior de una gran mimosa que se derribó (ella solita) recién venidos a vivir aquí. El problema no lo tenía en sí mismo el plato, que la verdad, tenía la profundidad y dimensiones adecuadas, si no la ubicación que le di. Bajo uno de los enebros. Estos árboles sueltan constantemente briznas así que el agua no se mantenía limpia y además contaba con otra dificultad la ubicación, no hay cerca una manguera. Qué ocurre? Que si no tienes fácil la limpieza y llenado de este tipo de recipientes que te resulte cómodo terminan por pasar días sin rellenarlos con lo que en verano, rápidamente se evapora el agua.

Puse otro, esta vez un pequeño bebedero dentro de una casita de madera entre las ramas de un Prunus cesarifera. El mismo problema, la manguera u otro tipo de punto de agua está lejísimos así que, la verdad, no me acuerdo de llevar agua hasta allí para reponer y limpiar la del pequeño recipiente.

Tutorial: Pomazón, cojinete, guantelino, cojín o almohadilla de dorador. Cómo hacerlo paso a paso

Son muchos los nombres por los que se conoce (guantelino, cojinete, cojín de dorador...) aunque pomazón y almohadilla de dorador son los más...