domingo, 5 de noviembre de 2017

Cerrando una etapa y abriendo otra.

Bajo del tren y me encamino al autobús y mi único pensamiento mientras descendemos por el puerto es qué sentiré cuando vuelva en un rato a entrar en mi jardín. Es un pensamiento recurrente y no logro encontrar una respuesta que me resulte válida. Debería sentir una inmensa alegría. Debería sentirme diferente, debería sentirlo distinto. Debería sentir, ahora sí, que es mío. Una y otra vez la misma pregunta. Qué sentiré? Cómo me sentiré? Cómo lo sentiré?

Todavía queda buena parte de la tarde. Calle abajo miro las montañas de Ávila que se ven a lo lejos frente a mi casa y tan pronto me aproximo ya escucho los ladridos de alborozo de Iker que me dan la bienvenida antes de llegar del todo. Sus empujones de costumbre, su acoso para lograr un premio que saco de mi bolsillo. Apenas dejo el ordenador y el bolso en el salón me dispongo a pasearlo —Lo haré despacito, deteniéndome, desmenuzando mis emociones, escudriñándolas—
Me paro al inicio del camino del seto norte y desde allí contemplo la preciosa vista que hay del pueblo a lo lejos. Paseo despacio mi mirada por los enebros —Tus enebros— me digo a la espera de sentir algo especial. Sigo. Miro la mancha de intenso carmín del P. Quinquefolia de enfrente y hacia allí me dirijo. Rojo, rojo, rojo....vuelvo a buscar la sensación especial que esperaba sentir. No la tengo. Sigo recorriendo el jardín y me paro bajo los preciosos olmos que a estas horas lucen hermosísimos con el sol todavía bañando sus hojas. Me emociona la luz. Como siempre. Pero más que otras veces? Más que nunca? Distinto? No. Me encamino hacia el Jardín secreto y lo recorro. Me detengo en el Acer palmatum y me fijo en que en sus hojas comienzan a aparecer manchas de un rojo brillante. Busco de nuevo una sensación que convierta mi emoción en algo diferente. Busco tener una mirada distinta sobre él. Busco sentir algo que no haya sentido nunca paseándolo. No encuentro nada de ello. No siento nada que no sea lo que siento siempre que lo contemplo o lo recorro. No me siento diferente de cualquier otro día. Cómo es posible que tras esta jornada no deje de ser esta tarde igual a cualquier otra tarde de estos cuatro años? No es decepción, es extrañeza. 



El documento firmado esta mañana y que reposa sobre la mesa de mi salón no ha transformado nada en mi interior. Mi corazón no siente nada distinto. El color extraordinario del Rhus typhina no me emociona más que otra veces, los escaramujos los veo igual de bellos que siempre y entonces me doy cuenta de que estoy buscando en el lugar equivocado. No es mi corazón el que debo analizar. Descubro mi error sentada en el borde de la plataforma de hormigón mientras miro las hojas de vibrante escarlata del Parthenocissus quinquefolia. Recorro minuto a minuto mi día hacia atrás. Hasta el primer momento de la mañana antes incluso de que naciera el día.



Miércoles, uno de octubre de 2017. De temprano me levanté. Noche cerrada. Me eché un chal por encima y como hago siempre, asomé la nariz por la puerta de la cocina que da al jardín trasero.  Mientras subía el café puesto al fuego decidí acercarme a la casita de madera para poner una lavadora y aprovechar para doblar algo de ropa que estaba pendiente del día anterior. En el trayecto hacia allí escuché tras mis pasos los de Iker y al rato sus empujones cariñosos —Buenos días Iker, no seas bruto!!— me escuché susurrar mientras mi mano acariciaba su lomo. Qué bruto llega a ser este perro. Si no me ando con cuidado más de una vez me ha hecho perder el equilibrio y casi caerme.
Había tiempo, mucho tiempo. Tener margen por delante me tranquilizaba. No era día de correr, ni de apresuramientos, ni de hacer nada que me intranquilizara más. Bastante nerviosa estaba yo!! Tranquilamente fui doblando las toallas sobre la tabla de la plancha, asomada a la ventana, vi a través del cristal el escorzo del olivo y apunté mentalmente en mi agenda el recoger las aceitunas para endulzarlas. Mientras iba doblando miraba a través de aquella ventana y en realidad la oscuridad me impedía ver prácticamente nada pero sabía, porque me sé de memoria todos los espacios, qué sombra era la encina y que aquella mancha a lo lejos era la higuera y que a los pies de los primeros postes de la baranda de madera que cruza el jardín crece una mata de lirios. Cómo no saberlo!! Si he transformado con mis manos cada centímetro de tierra que forma mi jardín... Lo sé, lo he aprendido tanto que para mí es un mapa en el que puedo situar todos y cada uno de los detalles, todas y cada una de las piedras... En pocos minutos las toallas y sábanas estuvieron listas y coloqué sobre mi cadera el cesto de la ropa limpia doblada para llevármelo en el camino de regreso a casa. Pasé al lado de la mimosa que el año pasado sufrió una gran fractura en una de sus ramas principales —A estos bichos no hay quien los mate!!— Ésta, como las demás que crecen aquí, ya tiene sus ramos florales formados. Ya están en ciernes las flores que llenarán con su aroma el jardín en marzo y que lo teñirán entero de amarillo.


A mi regreso el café borboteaba en esa cafetera que tengo desde hace algo así como cuarenta años, que a base de cumplir su función durante tanto tiempo,  está negra por fuera como el betún pero que funciona estupendamente y que de momento no voy a cambiar. Apenas abrí la puerta el aroma del café me golpeó la cara. Justo a tiempo para que no se quemara!
Mientras me preparaba el primer café en mi tacita de cristal de siempre analicé mi interior. Qué sentía? Inquietud, inquietud, inquietud... Era tanto el tiempo que llevaba esperando que aquel día llegara!! Casi cuatro años!! Tiempo para tanto y tiempo para tan poco. Tiempo para que algunos rosales comiencen a ser adultos; tiempo para que el jardín empezara a ser algo más que un muestrario de plantaciones diminutas. Tiempo de haberme adaptado a él y de que él se adapte a mí, qué remedio le cabe al pobre si no tiene otra jardinera que lo cuide!! jejejje  Tiempo de que hayan florecido cuatro veces las mimosas, cuatro veces los almendros, cuatro veces tiñéndose de amarillo o de rojo según el año las hojas del Liquidambar y de que el jardín se haya vestido y desvestido cuatro veces con los trajes de las temporadas. Verde tierno y rosas a mansalva; verdes pajizos y sequedad; rojo, amarillo y cobre, frutos y escaramujos.... y las cortezas, las ramas sin vestido, la nieve sobre el suelo, la helada de madrugada... la desnudez en invierno. Cuatro años, cuatro veces, cuatro ciclos
Y a la vez, tiempo para tan poco! Aún los malus no tienen ni el asomo de la belleza que llegarán a tener con los años; aun los R. 'Pierre de Rosand' no son imponentes; aún el membrillero no dio sus primeros frutos; aún no fructifican los manzanos del huerto... Sí, tiempo para tan poco. No están hechos los caminos albergando en su superficie las piedras que tengo pensado colocar, ni se yergue pérgola alguna en mi jardín, y el estanque amplio de formas naturales y sinuosas, de belleza serena en cuyas aguas sobrevuelen las libélulas y dónde croen las ranas solo existe en mi imaginación porque aún no hubo tiempo de crearlo...Todavía no ha florecido un Rosa 'Mermaid´ que cuando pasen unos cuantos años trepará  por la fachada este de la casa y sus rosas protegidas del sol del mediodía conservarán sus tonos amarillo pálido durante más tiempo. No ha florecido porque en realidad formará parte del próximo pedido de rosales a raíz desnuda. Este rosal y otros que vendrán no han tenido tiempo de crecer todavía aquí. El tiempo, tan relativo. 



Todo listo. Ordenador, dos copias del contrato de compraventa que en unas horas se firmaría en Madrid, DNI, un bolígrafo, un paquete de tabaco para calmar la inquietud que me atenazaba, unas monedas sueltas por si las precisaba, unos cuantos billetes, los horarios de trenes, Metro y autobuses de regreso...Dos, tres, cuatro veces pasé revisión a todo. Vamos allá! Qué pasará? —No le mires a los ojos cuando firme. A los ojos no— Habrá algún incidente? Todo saldrá según lo previsto? Las firmas se estamparán en estos papeles impresos por duplicado. Por enésima vez compruebo que el contrato está en el bolsillo externo del maletín del ordenador —Sí, están. Sí, tranquila—Ya he comprobado tres veces que llevo monedas sueltas para pagar el billete de tren pero por si acaso vuelvo a abrir el bolso y me cercioro —Quién deberá firmar antes? Ellos? Yo soy la parte compradora. Después de ellos entonces?—  Qué distinto es todo esta mañana a lo que hace cuatro años imaginé. Yo sola, sin él. Yo sola o mejor, solos Iker y yo. Hace ya más de un mes que es así pero el tiempo, ese tiempo que es tan elástico, tan subjetivo, tan largo o tan corto dependiendo de para qué, no me ha permitido todavía acostumbrarme y aún debo devolver la mitad de puñados de arroz cuando hago paella porque se me van las manos a raciones de dos —A los ojos no porque todo el dolor de estos cuatro años se te pondrá detrás de los párpados y se te derramarán. A los ojos no porque se te escapará el alma por ellos— Y el propio pensamiento me hace llorar por un instante pero no, me rebelo contra mí misma —No, más llanto no. Para!!— Me enjugo las lágrimas y me repongo. Miro el reloj del móvil y aunque voy con tiempo de sobra me apresuro. Listo. Ahora sí. Cierro todas las cremalleras del maletín del ordenador. Me enfundo una parka pero decido finalmente quitármela. Me conozco, cuando estoy nerviosa suelo tener calor así que la dejo en el respaldo de mi silla.
Cierro la puerta de la cocina por la que salgo y lleno el barreño de Iker con agua fresca y limpia y su pocillo de comida también. Echo el pestillo de la puerta del jardín y miro por encima de ella por última vez el jardín trasero y mi casa —Mi casa? La casa de ellos? Es mi casa pero no lo es todavía. Cuándo algo llega a ser tuyo? Sí, claro, por mucho que uno cuide, mime, proteja y embellezca algo, no es tuyo si una Escritura no dice que así es. Vamos. Queda tan solo unas horas y todo terminará y todo podrá comenzar. Comenzará algo distinto y terminará algo pasado. Cuando regreses esta ya será tu casa. Ojalá! Me animo a mí misma— Me despido de Iker y emprendo camino al autobús. Apenas tres minutos y estoy en la estación. Yo sola, es un miércoles festivo y no hay nadie en la estación. Llego con demasiada anticipación. faltan aún diez minutos para que venga el tren y por fin la megafonía lo anuncia —Tren procedente de Ávila con destino Chamartín. Vía 2— 
Me acomodo. Son las ocho cuarenta y cinco y escribo mi primer mensaje en wassap para informar a los otros firmantes —Acabo de coger el tren, en menos de una hora llegaré a Madrid—El día ya ha nacido hace rato y el maravilloso paisaje de la Sierra de Madrid corre hacia atrás ante mis ojos en la ventanilla a mi derecha. Es otoño. Está claro. Qué hermosa está toda la Sierra!! En poco el bosque de La Herrería aparecerá ante mis ojos y las cúpulas del Monasterio de El Escorial harán su aparición a la izquierda —Qué maravilloso paisaje éste —Qué suerte vivir en este entorno me digo— Me viene a la memoria un bocadillo comido precipitadamente con él allí cerca del Monasterio hace casi diez años. Qué distinto era todo!!  Aquel día fue el primero que vi la parcela que hoy es mi jardín. Mi Wassap empieza a sonar. Uno tras otro todos los míos envían sus palabras cariñosas, su ánimo, sus deseos de suerte, de que todo salga bien. Tan lejos todos y tan cerca en mi corazón. Mi familia, "el clan" como alguien les llama. Así es, un clan, un poco gitano en cuanto a apoyo y en cuánto a hacer piña cuando uno de los nuestros lo necesita. Uno tras otro llegan los wassaps no faltó el de nadie —Técnicamente estoy sola, me digo, pero no me siento sola, están ellos—  Me sonrío—Le miraré a la cara cuando él estampe su firma? No, mejor no le mires María, mejor no mires esos ojos que ya son de un desconocido porque te desbordarás y no podrás reprimir el llanto. Ese no será el escenario adecuado— Los trenes son buenos lugares para el pensamiento. Sitios en los que la mente puede ir y venir tranquila sin más despiste que el que supone la visión del paisaje que corre al lado del camino de hierro y que más que distracción es siempre un acicate para la reflexión
Torrelodones, Las Matas, Pinar, Pitis, Ramón y Cajal. El tren va tragándose estación tras estación. La próxima, Chamartín. Bajo del tren. La ciudad me inquieta, no siento nada parecido a lo que siento en mi entorno habitual. Aprieto con fuerza las asas de mi maletín y me encamino al metro. Dos transbordos y estaré en el Barrio de la Concepción. De nuevo mi Wassap les informa de que ya he llegado y en breve se acerca su hermano a la mesa de la terraza del bar dónde estoy haciendo tiempo. Un café rápido y subimos a casa —Mejor en la salita— Propongo. 
Miro la mesa camilla en el centro de la estancia y me pregunto de cuántas conversaciones preñadas de alegría y de tristeza ha sido testigo esta. En todas las casas las mesas son muebles especiales. Siempre lo he pensando. Reúnen alegrías de todos, centran reproches, asisten a enfrentamientos, a perdones, a ofensas y a treguas y son testigos mudos de generosidades, de agravios, de amores y desamores. Cuántos secretos podrían revelar las mesas de cualquier casa me digo...
El ordenador abierto, saco los dos ejemplares del contrato, su hermano me ofrece el Poder Notarial de ellos, la anotación del número de la cuenta bancaria beneficiaria de mi transferencia anotada en un papelito —Leemos antes de firmar?— Propongo. Todos leemos. Yo en realidad no leo, hago como que leo para no desentonar pero me sé de memoria lo que dice ese contrato. En el fondo creo que ninguno de ellos lee. Mientras ellos van firmando yo reviso el Poder Notarial. Su hermano firma el primero y cuando se lo pasa a él no cumplo mi promesa. Lo miro y me fijo en cuánto le ha crecido el pelo durante este mes en el que ya no está conmigo. De nuevo, como aquel día que le vi la primera vez, una raya se dibujaba en su pelo —Se habrá pronunciado esa raya solo para fastidiarme porque sabe lo poco que me gusta ese aspecto antiguo que le da? Con lo bien que le sienta el pelo casi rapado!!— Trato de quitar el tonto pensamiento de mi cabeza pero no puedo dejar de mirar aquella raya mientras firma. Los papeles van pasando de mano en mano y cada uno va rubricando sobre su nombre. Sólo el movimiento que hace con el contrato en su mano ofreciéndomelo como para sacarme de mi distracción logra traerme de nuevo a la escena real. Lo apoyo sobre la mesa y rubrico sobre mi nombre mecanografiado y bajo aquella frase en mayúsculas que dice: La parte compradora. El corazón me late en la cabeza. Siento tantas cosas! Reviso las seis páginas del contrato. Compruebo la hora. Son las doce y cinco de la mañana. Todas las firmas en todas las páginas. Listo!
Su hermano se brinda a bajar al chino para hacer fotocopia del Poder Notarial que especifica el contrato. Ya no queda nadie en la salita  y él y yo nos quedamos a solas frente a aquella mesa.  Ato mis ojos al mantel que la cubre —No, a los ojos, no. Disimula, mira a cualquier parte pero no mires sus ojos porque todo el dolor de estos últimos años vendrá de pronto a tu corazón y no podrás contenerlos. A los ojos no porque esos ojos por los que se te metía el alma hace diez años hoy pertenecen a un extraño— Hablo y no sé qué digo solo hablo para llenar el silencio y de repente escucho —Bueno, por fin es tuyo— La cuerda que ataba mis ojos a la mesa se rompe y sus ojos aparecen ante los míos. Cuatro años casi se proyectan de golpe en aquel segundo. Cierro mis ojos e interiormente se repite en mi cabeza su frase —Bueno, por fin es tuyo— La garganta me arde y un nudo dentro se desata. Maldita sea! Tengo una extrema facilidad para que mis lágrimas salgan sin poder dominarlas cuando mi corazón se embarga de emoción. Siempre ha sido así de modo que en cuanto noto que empieza a ocurrir me levanto precipitadamente secándome los ojos con el dorso de mis manos mientras me encamino al baño. Me permito abrir compuertas un minuto, justo para relajar el nudo de mi garganta.
Cuando vuelvo a la salita su hermano ya ha regresado y grapo la fotocopia que me entrega al contrato. Cierro mi maletín y trato de atemperar mi corazón que se desboca dentro —Vamos, ya está. Unos minutos y ya está. Tranquilízate!—  Solo me queda despedirme de ella. Tan chiquita, tan menguada. La dueña de las mimosas de mi jardín. La mejor cocinera que yo he conocido y de la que tanto he aprendido... Me arrodillo frente a su silla para que su cara  y la mía estén en el mismo plano y le susurro mis gracias infinitas mientras me llega su mirada aún chispeante a pesar de su edad. Tomo sus manos entre las mías y desgrano mi agradecimiento sincero y profundo mientras ella me sonríe. No sé las veces que pronuncié la palabra gracias el miércoles. Fueron muchas pero seguro que no suficientes. Es tanto lo que este jardín me ha permitido y a partir de ahora me permitirá. Es tanto lo que he aprendido en él y lo que me queda por aprender. Es tanto lo que me inspira el espacio que rodea mi casa... Cómo no agradecerle que por fin, tras casi una vida entera soñando con tener un jardín de verdad pueda ahora disfrutar ya de uno! Cómo no dar las gracias por mis enebros, por mis encinas, por ... las piedras, por mis rosas, por la vida sobre bajo mi tierra e incluso por las malditas mimosas? jejeje
Ya no hago nada allí. Tomo mi maletín y salgo por aquella puerta y al traspasarla me viene al pensamiento con todo detalle la tarde en que entré por primera vez en aquella casa hace cosa de diez años.  Aquel día entramos dos. El miércoles él quedó dentro y yo tomé el ascensor sola. 
De nuevo en el metro. De nuevo en el tren recorriendo el camino inverso. Ramón y Cajal, Pitis, Pinar, Las Matas, Torrelodones, De nuevo El Escorial, esta vez a mi derecha. De nuevo en mi jardín, ahora sí, mi jardín.


Pero hoy es más mío que ayer? No lo ha sido durante estos casi cuatro años? Yo no lo siento así hoy. Yo no siento que sea más mío ni siento nada distinto a lo que llevo sintiendo todo este tiempo. Y allí, en la plataforma de hormigón me pregunto si siente una madre un hijo de acogida menos intensamente que una adoptiva o la que lo tiene pariendo? No. Un hijo es tu tuyo no porque ningún papel lo diga. Un hijo es tu hijo porque lo amas, porque lo cuidas, porque lo amparas porque lo proteges y porque sufres con su desgracia y te alegras con su bienestar.
Dejo de buscar en mi corazón segura de que no hallaré nada nuevo en esta última mirada sobre él porque no lo cuidaré más a partir de hoy, ni lo gozaré más, ni me dolerá menos, ni mis desvelos serán menores ni mis alegrías mayores a partir de hoy. Esta tarde solo tiene algo diferente y no está en mi corazón, está en mi parte racional. Sí. Sí hay algo distinto esta tarde, algo novedoso, sí tengo hoy por fin algo que nunca había tenido: La certeza, los derechos, la seguridad que te otorgan los documentos firmados. Solo eso o nada más y nada menos que eso. Según se mire. Sin ellos la zozobra de que se muriera si yo no estaba. Con ellos la seguridad de que seguirá vivo mientras yo lo esté. Sin ellos el miedo de morir de pena sin él, con ellos la paz interior de saber que seguiré estando aquí, a su lado. De forma distinta. En número distinto pero estando. No serán cuatro brazos si no dos, los míos, los únicos que lo cuidarán. Pero serán suficientes. Deseo que lo sean. No volveré a conjugar los verbos en plural y tendré que hacerlo exclusivamente en la primera persona del singular. No importa! Las heridas sanarán. El dolor irá mitigándose. La ilusión encontrará de nuevo su camino de retorno hacia mi interior. La esperanza será un buen agarradero y tras este naufragio, cuando la tempestad remita y las aguas vuelvan a la calma, volveré a ponerme en pie, volveré a recomponerme, volveré a sacudirme a zarpazos la tristeza de mi alma y verteré sobre mí una nueva mirada que me obligue a sentir la autoestima que he perdido, dejaré de verme como me veo alguien con bastante poca valía.
El invierno gélido pasará y la próxima primavera nacerán nuevas rosas. La próxima primavera en mi jardín se abrirá la primera flor de un bello Rosa 'Mermaid' y yo volveré a quedarme absorta ante la belleza, como hago siempre y la simple contemplación de sus hermosos estambres me hará feliz. La próxima primavera, cuando todo vuelva a brotar lo miraré y me diré —Tendré que hacerlo porque es cuestión de supervivencia— me diré que soy una estupenda jardinera! Que sé cuidar de esta tierra y que es mi constancia y mi trabajo los que me hacen merecedora de los premios que me otorga, sus rosas, sus escaramujos, sus colores, sus aromas. Aunque sepa que no es cierto, que las rosas no son mis premios si no simples procesos de la Naturaleza. Pero aún sabiendo la explicación racional de todos los procesos será inevitable que siga viéndolos también desde la perspectiva que siempre los veo: los de la pasión y el sentimiento. Solo así siento la jardinería. Ciencia sin corazón no me vale. Corazón sin conocimiento no le valdría a él. Un binomio inseparable.

Me asombra mi capacidad de recuperación, o al menos de hacer el intento de lograrla. Me sorprendo a mí misma sin esperar siquiera al día siguiente. Allí, sin levantarme siquiera del borde de la plataforma de hormigón tomo mi móvil y hago una llamada para encargar siete metros cúbicos de estiércol maduro. Aquella tarde, sin dejar que pasara ni un día, sin más dilación,. Tenía que haberse extendido el mes pasado pero la situación necesitaba que yo centrara todas mis fuerzas en dedicarme a solucionar la parte legal aún a expensas de cierta desatención del jardín. Ya está solucionada, ahora a volver a darle los cuidados que precisa y  volviéndolo a atender, tener la sensación de que me atiendo a mí misma.
Hoy domingo de nuevo empiezo a levantar los acolchados y a extender una generosa capa nutritiva, negra y protectora. De nuevo por quinta vez, prepararé mi jardín para que se eche a dormir durante los fríos meses del invierno. De nuevo las raíces de mis árboles guardarán los nutrientes que de sus propias hojas capturaron de nuevo antes de caer. De nuevo mis plantaciones podrán superar este invierno algo mejor con esta protección. Mi jardín dormirá durante unos meses. Los meses que yo necesito para descansar y reponerme de este naufragio. Tras ellos espero, deseo, necesito, que la luz vuelva a salir y que el sol vuelva a calentar mi tierra y mi corazón. Tendrá que ser así para que todo siga vivo, para que en marzo mis odiosas mimosas vuelvan a dibujar una sonrisa en mi cara y vuelvan a robar de mi alma el perdón aunque solo sea durante un mes… Hoy domingo comienzo a cerrar un ciclo, el de la temporada de mi jardín y el de una etapa de mi vida. Los dos nos echamos a dormir y tras el sueño volveremos a brotar. Tiene que ser así, yo buscaré las fuerzas dónde sea. Aunque sea debajo de las piedras!!
Feliz domingo, queridos lectores... ;)


jueves, 26 de octubre de 2017

Pasen y lean! -Relatos cortos y escritos largos-

Esta es la primera publicación de un blog que existe desde hace mucho tiempo pero que hasta hoy no he abierto al público.

Llevo años escribiendo. Es una actividad que necesito. Tanto como el jardín, cocinar, leer...No tengo grandes pretensiones en esta faceta mía simplemente exponer, volcar, compartir...
El título de este blog lo dice todo. Relatos cortos y escritos largos. Aclararé que sé que no escribo bien. Pero escribir para mí es una necesidad de expresión. No se espere por tanto buena literatura pero comunicar... ¡Ay! ¡Eso sí sé hacerlo! Háganme el favor de fijarse en el qué y no en el cómo y si antes de cerrar esta pantalla me dejan una palabra para comprobar que hubo tras este cristal alguien que leyó y entendió estaré encantada de saber de ustedes.
Es biográfico lo que contiene este blog? Corresponde todo a hechos reales? Es un retrato fiel de mis experiencias? Fechas, nombres, hechos, diálogos, forman parte de mi realidad de modo exacto?  Siempre que se escribe, inevitablemente, se hace desde la realidad del autor pero el producto de su pluma no es solo un reflejo fiel en el espejo de esa realidad si no una imagen aderezada con la imaginación, los sueños, los deseos, las fantasías y los miedos. A veces relato lo que ocurrió y otras lo que me hubiera gustado que ocurriera o cómo me hubiera gustado que fuera una historia. Si algún privilegio tiene el ser humano es el sueño, el deseo o simplemente el regocijo que produce la imaginación.

No busquen retratos de ustedes si pertenecen a mi entorno ni lleguen a conclusiones sobre cómo es mi mundo a tenor de lo que escribo. Es cierto  que parte de ti está aquí, amigo, familiar, compañero, vecino o simple conocido..., formando la estructura de algunos personajes. Pero lo que muestro no son retratos hiperealistas de vosotros si no cuadros distorsionados de seres de mi vida y de mí misma en mi relación con ellos, con los que formaron, forman y espero que se incorporen a ella en el futuro. No se olviden ustedes al leerme que esto tan solo es literatura.
Espero que me acompañen en este nuevo espacio que abro como llevan tiempo haciéndolo en este jardín. Gracias siempre!

Blog "Relatos cortos y escritos largos"

miércoles, 11 de octubre de 2017

La luna en el jardín

Ya se ha puesto el sol hace rato. Al oeste, tras las arizónicas, se ha ido y en su huida ha estirado con él de una manta de colores que todo lo cubría mientras estuvo en lo alto. En su recorrido hacia las montañas de Ávila veo el extremo de esa manta todavía sobre la tierra lejana y la imagino alejándose con el sol y dejando aparecer tras de sí la gama de grises, azules y algún punto blanco casi incandescente. 

Las farolas empiezan a encenderse y derraman una luz amarilla sobre la esquina de la fuente de piedra y sobre la Catalpa que crece a su lado.  En breve la noche se vierte sobre el jardín. Desaparece casi todo para permanecer sus partes formando algo distinto y mucho más global.
Desaparecen los colores para dejar paso a las sombras y el jardín se convierte en un solo cuerpo. Ya no puedo ver ningún rosal ni percibo casi ninguna plantación en concreto. Solo veo o más bien, siento, un todo unido. La suave brisa y la luna lo cosen todo.
Entro y salgo sin cesar de casa, asomándome a la noche recién nacida. La inquietud me hace no tener sosiego. Ceno, intento dormir, no lo logro, me levanto, medito o lo intento. Estoy preocupada. Muy preocupada. El corazón del país en llamas, y el mío también.
El laurel que no anda muy fino desde el verano, está perdiendo hojas que deja caer sobre el suelo de la terraza trasera. Eso es lo que escucho ahora, su rodar por las losas llevadas a su antojo de un lado a otro. Las hojas secas y ya sueltas revolotean sobre las baldonas y hacen un sonido peculiar en su paseo sin rumbo.
Van pasando los años y el tiempo y mis ganas me han hecho aprender a identificar tantos sonidos!! Recuerdo recién venida aquí hace no mucho aunque yo tenga la viva sensación de haber vivido siempre rodeada de este jardín. Recuerdo mi desconocimiento del él. Entraba como alguien ajeno al entorno. Recuerdo mi incapacidad para saber qué sonaba, qué olía... Sé ya como suenan las acacias y qué ruido producen las encinas cuando el viento las abraza y las mece. He llegado a aprenderlo de memoria. Conozco cada rincón, cada recoveco, cada esquina. Ya no soy ajena. Soy parte de él como mi jardín forma parte inseparable de mi corazón y de mi forma de sentir.
No hay colores y apenas si hay formas pero a falta de ellos aparecen tantos sonidos!! Cada árbol, cada arbusto, suena distinto. Los olmos se mecen y crujen emitiendo una aterciopelada melodía, suave como una nana. Sus grandes copas hoy llenas de hojas con un tono verde todavía pero que, para ojos como los míos que no cesan de mirarlas, ya se presiente debajo un matiz ligeramente amarillo. Y es que el otoño ya está aquí aunque apenas haya asomado la cabeza. Sus hojas, algo menos flexibles que en primavera, suenan diferentes. Más agudas. Como pequeños papelitos colgados de las ramas frontan unas con otras produciendo tonalidades nada amenazantes. Los enebros en cambio, corpulentos y rotundos, mucho más rígidos en su tronco producen sonidos más broncos abajo pero en sus copas... Ay sus copas!! Se bambolean elegantes mecidas por el viento y me dejan ver, así, como a trasluz, el cielo estrellado y allá arriba, la luna!!

Azul. La luz de la luna es azul y de este color pinta el jardín y las sombras que lo abarcan. Lo sabemos los que pintamos, las sombras, todas, tienen azul en su composición.


Oronda allí arriba como si estuviera contemplándome y contemplándolo enciende la llama de una vela para que, a tientas casi, pueda yo transitar por el jardín. Gracias luna!
Sé que hay pájaros, escucho su rebullir sobre las copas, durmiendo en las ramas y sin embargo deben tener el corazón encogido escuchando mis pasos acercarse. No saben ellos cuánto de bueno me inspiran y qué poco de peligro supone mi presencia!!
No se parece al jardín del día y sin embargo me adentro en él con la misma confianza, con la misma paz que me embarga cuando lo paseo a otras horas y con otra luz. Entre la oscuridad veo apenas lo suficiente para identificar que es el mío. Tan distinto...Lo reconocería entre miles de jardines que recorriera a oscuras en noches sin luna.
La masa de vegetación arbórea de la parcela al norte de la mía siempre está mucho más batida por el viento del norte. Esta noche las grandes copas también bailan y hasta mis oídos llega la música que producen en su danza. Desde la higuera llega leve, levísimo,  el aroma de sus hojas o quizás sea el de los restos de sus frutos picoteados y abiertos por los rabilargos y que el sol no hace mucho ha recalentado y todavía desprenden su fragancia.
No hay viento fuerte. Solamente una suave y tranquilizadora brisa. Me adentro. Me dejo envolver por el todo y paso a formar parte de él. Lo soy. Sin duda. Acaso no es el jardinero parte de su jardín? De naturaleza distinta del resto de elementos que lo conformar pero sin duda jardín y jardinero son un binomio inseparable.
Atisbo mi precioso banco de piedra construido bajo la encina del camino norte y allí me siento a pensar esto, que soy también el jardín. Él me conforma, me transforma y de alguna manera provoca que yo sea quién soy y que sea como soy. No corren tiempos buenos para mi vida personal ahora pero si algo en este momento en que la tristeza me llena por dentro puede equilibrar mi interior, es él, el jardín.

Todo el día fuera. Con la cabeza llena todavía imágenes, sonidos, olores...de conversaciones de horas y horas frente a una mesa redonda sobre una silla absolutamente incómoda, en un entorno de estación de tren que se me antoja siempre hostil, Conversaciones frente a los ojos de un hombre esencialmente bueno. Ojalá sepamos llegar a soluciones justas. Ojalá sepamos hacer las cosas... Mi cabeza llena de mil sensaciones que han llenado un día intenso en mi interior. Mi insomnio, mi inquietud, mi preocupación, conducen este paseo nocturno en busca del bálsamo que siempre representa mi estancia en él. Poso mis manos a ambos lados de mi cuerpo sobre la piedra fresca y algo húmeda a estas horas de la noche, ya madrugada. Algo se ha movido cerca de los pies. Puede que alguna lagartija nocturna como yo. Rodeando el suelo noto las bellotas que en este tiempo suelen depositarse en él caídas de la encima que me cubre. Con los ojos cerrados, como leyendo en braille, dibujo mentalmente el contorno que ha ido conformando sobre el granito años y años de acumulación de líquenes y musgos. Qué belleza el efecto del tiempo sobre las cosas. Palpo la superficie pétrea y tomo conciencia de que nada en el jardín adolece de vida. Ni las piedras!!
Las piedras. Tantas y tantas en mi jardín. Piedras hermosas, rotundas, añejas. No sería mi jardín como es si ellas no estuvieran tan presentes. No. No hay nada en el jardín que no estalle de vida dentro. Las piedras atesoran sobre ellas mundos completos que no por diminutos son menos importantes. Seres invisibles y que solo llegan a nuestros ojos por sus efectos pero no por ellos mismos. Su acción, lenta e inexorable sobre los acolchados, sobre las cortezas de los árboles, bajo el suelo que rodea las raíces...miles de seres vivos actuando lentamente transformando la tierra, erosionando las rocas, contribuyendo al crecimiento de la hierba, haciendo madurar lo que inicia el proceso como simple acumulación de elementos y que en no mucho será compost, haciendo accesibles algunos elementos del suelo a las raíces y en ellas formando simbiosis conforman parejas de conveniencia. Todo es vida.
No veo flores. Ya no las necesito como antes. Cada vez las preciso menos. Solo las rosas se me antojan imprescindibles. Mis adoradas reinas...sonrío. Las piedras y las rosas. No sería mi jardín el que es sin ellas. Las rosas, tantas y tantas. Tan distintas!! Maravillosas, arrogantes, sencillas, humildes, altivas, perfumadas y tímidas, repletas, completas y simples...de todas hay. Las rosas, qué sería yo sin ellas!!
Bañadas por esta oscuridad las de tonos oscuros ni se ven. Algunas sin embargo logran proclamar su presencia incluso en la noche a través de su fragancia y las de tonalidades pálidas resplandecen a la luz de la luna. Un precioso Rosa 'Perle d´Or' cercano a dónde estoy sentada, destacando entre el negro que lo baña, luce ahora, en este mes otoñal, las rosas que no me regaló durante el pleno verano. Qué rosal tan trabajador es!! Incansable, a pesar del poco éxito de sus flores, sigue y sigue incluso con las temperaturas más abrasadoras. Ahora por fin, la tibieza de los días permite que deslumbre con sus rosas despeinadas como pequeñas princesas juguetonas y alocadas.
Luces y sombras. Brillos incandescentes por la luz de la luna conforman un jardín distinto. No sé si más bello. En todo caso igual de hermoso. Un mundo de susurros dónde si acaso se escuche alguna estridencia sale de vez en cuando de la garganta de alguno de los pájaros que pasan la noche en él. El resto es paz y equilibrio.
Los perros ladran en los jardines cercanos seguramente sintiendo la presencia de un gato y algún coche perdido se oye muy a lo lejos recorrer la carretera que baja al pueblo.
Yo voy sintiendo algo de fresco pero no quiero irme a casa todavía. Me gusta tanto permanecer en este espacio... Hoy especialmente, la luna luce hermosa allá arriba y me pregunto si también ella es parte del jardín. Lo es. Sí...


lunes, 25 de septiembre de 2017

Cómo secar (deshidratar) al sol los tomates que nos sobran del huerto

Tengo las matas de tomates cargaditas! Ya no sé a quién regalarle más tomates y a mí me van a salir ya por las orejas jajajaja
Esto tiene el huerto, que se pasó julio sin pena ni gloria en lo que hace a la producción de tomates y ahora es un no parar. Estoy contentísima porque es el primer año que puedo decir que tengo una estupendísima cosecha. Hasta ahora mis resultados habían sido bastante mediocres en cuanto a cantidad, la verdad. En agosto comenzaron a madurar unos magníficos tomate de los que conocemos como "tomate rosa". Que cosa más rica!! de piel preciosa y con un corazón rojo, carnoso, sabroso...ummm No hay ni una noche que no pique uno o dos y con unos granos de sal gorda y un buen chorro de aceite de oliva virgen pasan a constituir la parte fundamental de la cena.


Podéis ver en las fotografías que hay de bastantes variedades. Para secar da igual. Los que tengáis de sobras en el huerto os darán estupendos resultados.
Me encanta!! Saber que los he cultivado yo, con mi trabajo, con mis cuidados es algo que no tiene precio. Seguramente salen más caras las hortalizas que se cultivan en el huerto que si las comprara. Sin duda. Pero no hay color!! Mis hortalizas no tienen insecticidas químicos, no uso fungicidas que no sean ecológicos, no tienen más que abonos naturales, materia orgánica a mansalva, agua y sol...y mimos!! Así saben ellos...y así huelen!!

Espero al atardecer, para que se atempere el huerto. No me gusta coger los tomates calientes. Prefiero dejarlos enfriar antes de subirme los que vaya a usar en la cena. 
Qué gusto poder entrar en el huerto y ver como van madurando. Elegir los que más me gustan, los más maduritos y dejo los otros que se sazonen como tienen que madurar los tomates, en las matas!! Nada de cámaras frigoríficas. Lo cierto es que pueden salir más caros, sí, pero creo que son un lujo que merece la pena.
Cual es el inconveniente? Pues que los tomates maduran cuando les da la gana jajaja Ha habido semanas que había muy pocos y podía ir comiendo la cantidad que producía el huerto y otras, como ahora, que las matas están cuajadas de frutos rojos y que salvo que estuviera todo el día comiendo tomates no sería capaz de terminarlos.

La verdad es que lo que no quiero es entrar embotados, conservas, etc. Ya tengo demasiado trabajo como para complicarme más la vida y no, no me apetece nada armar la de Dios en la cocina y ponerme a guardar botes y botes de tomates para el invierno con el trabajo que da hacer estas cosas. 
Pero está claro que ni por asomo se me ocurre tirarlos!! Sería un pecado! Procuro hacer muchísimo gazpacho que no hace falta decir lo rico que sale con estas hortalizas. Hago más de lo  que precisamos y luego lo llevamos a familiares de Madrid o a mi hija, regalo tomates a mi ayudante de jardinería y cuando ha estado Eduardo aquí con su madre y sus hijos, les he ido dando algunas hortalizas pero esta semana lo tenía fatal y había demasiado como para el consumo de mi casa. Algo había que hacer con este excedente así que se me ha ocurrido conservarlos de un modo que no da trabajo ninguno que resultan deliciosos: Secarlos al sol.
Además de los tomates rosa, también han sido nuevos para mí este año los conocidos como "corazón de buey", más jugosos que los rosas y que no sé si están más o menos buenos porque las dos variedades me encantan.


Estas dos variedades están produciendo tanto este año que me arrepiento de haber puesto cuatro matas de tomate de pera porque son los que menos me llaman la atención y los que me resultan menos espectaculares en ensalada así que muchos de los que hoy he puesto a secar al sol son de estos. También me están produciendo una cantidad ingente las dos matas de tomates cherry, tantos que a pesar de que me los como como golosinas sin aderezar nada, directamente cogidos de las matas mientras trabajo en el huerto, es tanta su produción que voy a probar hoy a ver qué tal quedan secos. Imagino que serán una diminutez el resultado pero mejor que tirarlos...verdad?
Si alguno de vosotros no conoce estos tomates secos o no los ha comido nunca os comento de qué forma se puede utilizar en la cocina.
En colmados y grandes superficies podréis ver pequeñas bolsas de tomates deshidratados (que por cierto, no están secados al sol sino deshidratados con medios como hornos) o incluso conservas de estos tomates en aceite con los que podemos preparar unos deliciosos aperitivos simplemente colocados sobre un trozo de queso manchego sobre una rebanadita de pan ummmm!! Este sistema además del poco trabajo tiene la ventaja de que no es preciso baños maría, ni demás mandangas. Se secas y pueden conservarse meses y meses en simples botes de cristal guardados en la despensa en un lugar fresco y oscuro.
Incluso si tenéis demasiada cantidad y se nos están secando ya demasiado, pueden pulverizarse en un robot de cocina tipo Thermomix o cualquier otra trituradora hasta convertirlo en polvo que puede usarse en salsas, sopas, etc ya que una cucharada de este tomate proporciona un aroma y un magnifico sabor a los platos.
Con ellos podemos confeccionar estupendas sopas o usarlos en los sofritos si previamente los hemos vuelto a hidratar dejándolos en agua unas horas. También podemos conservarlos en aceite y aunque hay quién dice que pone los tomates secos directamente con el aceite yo creo que salen mucho mejor si una vez secos los dejamos en remojo unas horas para que vuelvan a hidratarse un poco, los secamos y luego sí, luego rellenamos en bote con un buen aceite de oliva virgen al que podemos agregar unos dientes de ajo o alguna aromática como tomillo, pimienta fresca, romero o albahaca.
Bueno, si a vosotros os pasa igual, que vuestro huerto algunas semanas os da más frutos de los que podéis consumir o regalar, aquí os describo el proceso de secado al sol:
1.- No tenéis más que coger los tomates sobrantes, lavarlos bien en agua fría y secarlos.

2.- A continuación sobre una bandeja los cortamos por la mitad y los rociamos con abundante sal gorda. Tranquilos porque habitualmente estos tomates se consumen volviendolos a rehidratar y por tanto en el tiempo que permanecen en remojo pierden buena parte de la sal.



3.- Para que los tomates se sequen correctamente y no se produzcan podredumbres es necesario que el aire circule perfectamente a su alrededor, tanto por arriba como por abajo. De manera que no nos valdría ponerlos directamente en una mesa. Las zonas de contacto terminarían pudriéndose. 
Podéis usar cualquier superficie que permita la aireación, yo he usado un trozo de tela plástica con agujeritos bastante pequeños que tenía por ahí y que me sobraba pero podéis utilizar también tela de sombreo por ejemplo.


La cosa está en conseguir que la tela o la malla permanezca en tensión horizontalmente sin tocar ninguna superficie para que el aire circule por abajo. En mi caso simplemente he atado en varios puntos la tela por sus cuatro lados a unas cañas de las que se usan en el huerto como tutores formando así una especie de bastidor.
Este bastidor lo he colocado de manera que apoyara sus esquinas en cuatro sillas. No se puede decir que el invento sea muy sofisticado pero bueno, me vale para el propósito que pretendo.
Si el año que viene preciso volver a secarlos inventaré algo menos cutre y más "especializado" jajaja Algo así como un bastidor de madera cruzado cada 15/20 cm por un travesaño formando una cuadrícula interna. Si coloco unos soportes en las esquinas a los que pueda prender la malla o las telas que ponga sobre los tomates creo que quedará perfecto. Ya veremos el año que viene...
Esta vez me ha cogido por sorpresa, he bajado esta mañana al huerto y al ver la cantidad de tomates que había la verdad es que no he tenido tiempo de hacer algo mejor terminado. De haber estado más atenta hubiera hecho un bastidor con más cañas en medio. He visto que al tener sujeción solamente en los bordes del cuadrado de tela plástica, el peso de los tomates según iba colocándolos hacía ceder un poco la tela...en fin, esta vez, ya digo, ha quedado así. La próxima vez lo haré mejor.
4.- Bien, una vez colocadas las mitades de tomates unas al lado de las otras en teoría solo tendríamos que esperar los días suficientes como para que se deshidraten totalmente. Eso sí, la malla la deberemos colocar en la zona del jardín que reciba más horas de sol.
Yo la he puesto delante de la fachada sur de mi casa que como no tienen sombras ninguna de árboles los tomates tardarán pocos días en secarse porque recibirán muchísimo sol.
Lo que tardan en estar secos depende de las temperaturas y de la humedad ambiental. Lo ideal es hacer esto en verano pero claro, yo en pleno verano no he tenido excedente, lo tengo ahora.
No sé si los pájaros, al tener sal los tomates, llegarían a picotearlos pero por si las moscas, he colocado una tela de las que se usan en los árboles para proteger la fruta y la he tensado de manera que quedara un espacio entre los tomates y la malla para evitar que los pájaros se posen y ensucien los tomates.
5.- Durante el verano para probar a ver qué tal quedaban puse a secar unos pocos, solo como prueba, ya digo. Quedaron estupendos y no vi que ni moscas ni insectos se posaran sobre ellos, quizás por la sal, no lo sé. Si mañana veo que los insectos se acercan a los tomates pondré sobre la red una gasa fina que permita pasar la luz del sol pero que impida posarse moscas y demás. De momento durante esta tarde que he ido observándolos no se ha dado el problema. A ver mañana qué tal sigue la cosa y según vea colocaré o no la gasa.
6.- Se me hace demasiado incómodo retirar los tomates cuando el sol se va para impedir que la humedad de la noche vuelva a humedecerlos así que durante la noche los cubro con una tela por encima simplemente prendida con unas pinzas de la ropa. Esta tela que impide que la humedad caiga sobre los tomates la retiro por la mañana.


Y ahora a esperar una semanita o, depende del calor que haga, quizás un poco más.
7.- Cada día hay que ir vigilándolos y comprobar que no hay ninguno que comience a pudrirse. En ese caso retiraríamos el tomate estropeado para que no se pudran los que están al lado. Según vayan perdiendo volumen irá quedando más espacio entre ellos y podremos recolocar los que ahora están un poco tumbados.
A medida que se deshidratan la piel va arrugándose, retorciéndose a veces hacia dentro de manera que cubre parte de la carne. Cuando esto ocurre en algunos tomates yo prefiero aplanarlos un poco e ir abriéndolos con los dedos hacia fuera para que el interior quede bien expuesto al sol.
En los días sucesivos irán perdiendo muchísimo volumen. Pensad que es un fruto que tiene una proporción de agua muy alta. Aunque hoy parece que hay muchos tomates, al finalizar el proceso, habrán reducido tanto que el producto final no serán una cantidad extraordinaria.

8.- No conviene meterlos en botes de cristal si no estamos totalmente seguros de que están absolutamente deshidratados. La poca humedad que conservaran, dentro del bote sin ventilar, produciría moho. Por eso es mejor una vez que los saquemos de la malla dejarlos en la despensa en cestas o recipientes en los que puedan seguir ventilándose unos días más hasta meterlos al final en botes, latas herméticos.
Edito este artículo para colgar unas fotografías del estado de los tomates justo a los dos días de ponerlos al sol. Podéis ver que están ya bastante secos y arrugados pero aún tienen demasiada humedad. Dejemos pasar unos días más...a ver qué tal van secándose.



Este es el aspecto que deben de tener antes de guardarlos definitivamente. Esto son unos tomates que sequé en pleno verano por hacer una prueba y la verdad es que ni se me han enmohecido ni se han estropeado. Me han gustado mucho al usarlos en la cocina así que me he animado a hacer esta vez en más cantidad.

Espero que os parezca interesante este sistema de conservación que a mí me parece tan fácil, tan rápido y que proporciona un producto con un sabor peculiar que solo tienen los tomates conservados de este modo.
Feliz semana, queridos lectores!! :)

domingo, 23 de julio de 2017

Una buena receta de Berenjenas de Almagro

Estamos en tiempo de berenjenas y en concreto la Solanum Melongea var. Dealmagro (Berenjena de Almagro) está ahora ya empezando a cosecharse.
A veces tenemos hortalizas en el huerto que por no ser muy comunes no sabemos muy bien como preparar.
Os pongo aquí un vínculo para que si os animáis a preparar las que estáis cosechando en vuestros huertos podáis tomarlas encurtidas y que por mucha cantidad que os den las matas podáis conservarlas durante muchísimo tiempo.
Son fáciles de hacer. De verdad. Y preparadas así están muy, muy ricas...
Es una receta de mi blog "Con María en su cocina" que he publicado hoy. Hoy he publicado allí la última receta: "Cómo preparar deliciosas Berenjenas de Almagro con su aliño".
Espero que os guste.
Pasad buen fin de semana, amigos.
María.


viernes, 21 de julio de 2017

Por fin empezamos a cosechar tomates!!

Hay días que una no tiene ganas de hacer algunos trabajos en el jardín o el huerto. Llevaba días ya que no ataba las tomateras a los tutores y habían crecido demasiado. 
Estaba un poco desanimada con los tomates. Hay tomates verdes en las matas pero no veía la hora de que maduraran para poder cosecharlos.
Empecé por el bancal más próximo al portón que da acceso a la zona central del jardín porque aún estaba en sombra y fui avanzando. En el cuarto...Sorpresa!! Por fin había algunos maduros!!

Varios de pera, algunos cherry y uno rosa que no me acordé de colocar en el plato, encima de que era el más bonito y gordo. Cachis! jejeje
No son perfectos, ni iguales, ni son los tomates más bonitos del mundo jajajaja Pero a mí me dio igual. Me subí a casa. Serían como las diez. Los puse bajo el agua fresca del grifo. Un plato, un chorro generoso de aceite de oliva virgen extra, unas escamas de sal Maldon...y un pellizco de pan. Bajé con ellos de nuevo al huerto y me dispuse a darme un homenaje allí sentada, mirando mis tomateras mientras me los comía. Un rato de placer lento, pausado, degustando despacito. Trate de encontrar aromas en los rincones de mi paladar...y los hallé!!
Hay placeres tan sencillos pero que reconfortan tanto el alma...
Unos simples tomates dan para eso? Pues sí. A mí sí. Porque no son unos simples tomates. Son los míos. Los primeros que he logrado esta temporada a base de mi trabajo y mis cuidados. A pesar del granizo, del calor infernal de algunos días, de la lluvia torrencial y por supuesto, en paralelo con mi lucha contra mi ignorancia sobre el cultivo de hortalizas y con el permiso de la Naturaleza.
Tenían que saber a Gloria. Y sabían a eso... 
;)
María.


"Jardineros", un artículo que invita a la reflexión el de Marcos Díez

Acabo de leer un magnífico artículo. Lleva por título "Jardineros" escrito por Marcos Díez y publicado el 23/06/2017 en ELDIARIO.ES - CANTABRIA.
No he logrado ver cómo compartirlo aquí en el blog. Tampoco he localizado un modo rápido y fácil de contactar con su autor para pedir permiso para copiar y pegar aquí su contenido. Como no tengo tiempo de estar escribiendo correos a la dirección del diario y esperar su respuesta, os he puesto el vínculo arriba y solo puedo animaros a que lo leáis porque invita a la reflexión.
Me ha parecido un estupendo artículo!! Está preñado de sabiduría. Cuánta verdad recoge... Y sí, es cierto, un jardín no  es "Naturaleza" exactamente, es más bien un lugar dónde se pretende una Naturaleza "domada". Logramos subyugarla a veces pero con los años uno aprende (o debería) que cuánto más se está de su parte, mejores son los resultados. Lo contrario es una lucha perdida de antemano que solo el jardinero novato aspira a ganar. Ella siempre gana...a la larga o la corta. Siempre gana y se impone. Quizás es hora de empezar a cambiar nuestro concepto de jardinería y ser más conscientes de que  las reglas del juego no las ponemos nosotros...
Buen fin de semana que ya casi comienza...
María.
Jardin de fleurs - Gustav Klimt

jueves, 20 de julio de 2017

Cómo se podan las glicinias (Wisteria) en verano. Tutorial.

Muchas veces se produce esta situación: Nos situamos frente al monstruo en que se ha convertido aquella ramilla de apenas metro y medio que plantamos hace no muchos años. Es un mar de ramas entrelazadas, el crecimiento se desborda hacia zonas que no teníamos pensado cubrir con nuestra glicinia. Para colmo se ha entrelazado con la estructura metálica sobre la que crece y por mucho que miremos es tal el lío de ramas que no sabemos como desenredarlo.

Retrasamos su poda porque no sabíamos como afrontarla y nuestra glicinia se ha apoderado del lugar. Ha llegado a alcanzar el tejado y las dimensiones que tiene ahora nos llega a agobiar pensando que tenemos que "meter mano" a ese "bicho"!! Cómo afrontar la poda? Tomamos por el camino de en medio y empezamos a cortar todo lo que nos sobra? Sea ramas finas o delgadas y broten desde dónde broten? Ganas nos dan!! jajaja
Pues no... Nada de cortar lo que nos dé la gana. Tranquilidad!! No es nada difícil efectuar una buena poda si empezamos por entender cómo crecen las glicinias. Sólo un poco de paciencia y a poco que nos fijemos en unos minutos habremos comprendido perfectamente cual es la forma en que crece, se desarrolla y florece nuestra trepadora.
Siempre se repite, no podaremos bien jamás si no conocemos de qué manera se desarrolla y florece una planta. Es el único sistema posible que da buenos resultados. Eso de aprender de "memorieta" lo que se poda y no se poda está muy bien mientras se lee el blog de turno o el libro o lo que sea que leamos...pero luego nos ponemos delante de la planta y no sabemos por dónde tenemos que empezar y la situación puede ser semejante a esta:
"El blog decía que se podan las secundarias. Umm.... ésta es secundaria? Es muy gorda...debe ser primaria jajajaja Ay!! Un momento..lateral es secundaria? Uffff... Ahora ya no me acuerdo!! No, no...vale, es secundaria, pero... por dónde corto? Mucho? Cuánto es mucho? ummm, no, ahora recuerdo!! Tengo que llevar cuidado con las yemas florales!! No sea que se caigan o las dañe. Pero cómo narices sé yo si esto es una yema que producirá hojas o flores?  Pero si todas parecen iguales!!Decía a cinco yemas? Pero a ver, a ver... por dónde comienzo a contar? Cinco desde el final de la rama hacia el inicio? O al contrario?...Uffff Qué lío. Mejor lo dejo para mañana!!"
Os suena? jajajaja A más de uno/a, sí. Nos suena!! A mí la primera!! Anda que no me acordaré siempre de la odiosa glicinia que crecía en aquel mi primer y diminuto jardín en Barcelona hará la friolera de casi treinta años!! Pasó eso exactamente, que yo no tenía ni idea de como se podaba así que fui dejando que creciera de la manera que le dio la gana y cuando invadió al vecino no tuve más remedio que afrontar el problema. Tranquila, me dije. Buscaré información en el libro
Entre los pocos libros de jardinería que tenía, sólo tenía uno en el que pudieran venir explicaciones, el de 'Árboles y arbustos de jardín' de D.G. Hessayon. Un clásico y un magnífico libro, todo hay que decirlo.
 Así que allá que me fui a consultar —Glicinia, glicinia...no...no...es wisteria, por la W. Ya!— La explicación de la poda que hallé en él fue esta: "PODA: En julio, cortad los tallos laterales del año en curso hasta 8 cm".
Tócate...!! (Perdón) Anda que se había extendido mucho en explicaciones!! —No entiendo nada— Pensé. Qué son tallos laterales... y cómo sé si han crecido este año o el pasado? jajajaja

Bien, es cierto, la poda de las Wisterias junto con los rosales trepadores creo que son las podas que más suelen intimidar a los jardineros que afrontan estos trabajos por primera vez.
Antes de entrar en materia os muestro mi glicinia en su tercer año. He tenido mucha suerte con ella porque el primero vino ya en flor, el año pasado volvió a florece y este año no es que no haya florecido. Yemas florales tenía de lo lindo...el problema es que cayó una helada tardía y se congelaron!!



Mi idea inicial, cuando la planté, es que creciera sobre la barandilla de metal que bordea las dos terrazas que hay alrededor de la casa. Pero luego no me convenció la idea. Pensé que el tiempo de interés era demasiado limitado para llenar un espacio tan importante y destacado de mi jardín así que.. Como no!! Consideré que unos preciosos rosales rambler podrían quedar de lujo creciendo sobre el muro de piedra que bordea las terrazas.

Ya sabéis que los rambler son rosales de gran crecimiento y que les pasa un poco como a las glicinias, que si no se contienen con la poda, terminan por desmadrarse.
No me apetece que las ramas de los rambler terminen mezcladas con las de la glicinia y tener que subirme a una escalera a podar ambas cosas juntas. Solo pensar en la idea me parece terrible!! jejeje Así que he determinado que los rambler cubrirán el muro de piedra y la glicinia crecerá sobre una rama principal que bordee la parte superior de la baranda de manera que pueda podarla desde arriba sin meter las manos entre los rosales.
Además, formarán una especie de "sombrerillo" que proyectará cierta sombra sobre los rosales en las horas centrales del día, cosa que les beneficiará, no hay duda!!
Cual era el problema? Pues que había dejado tres ramas principales creciendo hacia la parte izquierda y una hacia la derecha. Ahora, con los rambler en la base del muro, precisaba justo la contrario!! Una rama a la izquierda y los otras tres a la derecha...
Como no permito que ninguna rama de mi glicinia permanezca enrollada a los barrotes porque sé que con el tiempo terminan por estrangular incluso estructuras de hierro muy fuertes... la solución era fácil aunque trabajosa: "Darle la vuelta"!!

Dicho y hecho!! Una vez podada se aflojaron las ataduras que sostienen la glicinia sobre la barandilla. Dejamos un par o tres cordeles con ataduras muy flojas en puntos estratégicos que sostenían más peso para poder desatarlas con prontitud tan pronto giráramos la planta. 

No era cosa de soltar todas las ataduras y dejar una planta que pesa tanto colgando. Podría quebrarse alguna rama por muy flexibles que sean todavía al ser la planta aún joven.
Ya teníamos la planta "bajada" pero no suelta del todo ni dejando caer todo el peso en el tallo que podría romperse.

Ahora era cosa de voltearla. La rama larga que crecía hacia la derecha la debíamos colocar sobre la baranda pero hacia la izquierda, en el borde superior.
Las otras tres ramas deberían dirigirse hacia el lado contrario que no hay rosales y por tanto precisa la zona más ramas para cubrirla.
Et voilà!! Podada y colocada en su sitio del modo que me convenía ahora. Ya queda espacio abajo para que crezcan los rosales sin mezclarse con la glicinia. Ya que esta zona de la terraza solo tendrá la rama esa que se ve. En el futuro dirigiré la mayor parte de su crecimiento hacia la fachada este y la haré subir por la estructura metálica que se ve (es una plataforma a la que se sube para observar con telescopio que queda por encima de las copas de los árboles y por tanto se puede ver todo el firmamento)

Bien. Volvamos al inicio de este artículo en el que estábamos mirando aquel monstruo al que no sabemos por dónde meterle mano. Vamos a empezar a solucionar esta situación. Comencemos por ver qué tipo de formaciones vegetativas tenemos en nuestra glicinia ahora, en verano.
La poda de floración, la que se efectúa al inicio de la primavera, la dejaremos para un posterior artículo en el que, cuando llegue el caso, daremos información detallada apoyada como hemos hecho en este artículo, con muchas fotografías y explicaciones. Estamos en la poda de verano, la de limpieza. Esa es la que vamos a hacer ahora.
Bueno, la floración (Si es que se produjo) se dio en abril/mayo y ahora tenemos nuestra glicinia produciendo ramas como una loca!!
Qué vemos en nuestra trepadora? A ver, si nos fijamos bien, hay (aunque esté escondida entre follaje) una "estructura" de ramas gruesas, lignificadas y fuertes.

Se trata de ramas principales. Se distinguen de las otras porque son gruesas, lignificadas, con corteza exterior, de color gris oscuro.
Aquí tenéis la principal que forma el tronco de mi glicinia. Vemos que está estrangulando la caña que hacía las veces de tutor.
Como son las ramas que, una vez conformados su ubicación y número, las dejamos crecer cada año, llegan a ser considerablemente gruesas y fuertes.

Son las que si no llevamos cuidado y en su crecimiento llegan a rodear una estructura del jardín que no deseemos, con el tiempo puede dañarla. Estas plantas son muy vigorosas y sus ramas puede llegar a doblar barrotes de metal de bastante calibre.

Cuando las glicinias están formándose, conviene dejar muy pocas ramas principales. Si crecen sobre una barandilla como es mi caso, dejaremos que una rama (a lo sumo dos, pero no más) llegue hasta la zona en que queramos que esté la floración. A esa altura dejaremos crecer una o dos ramas largas que iremos guiando horizontalmente para que recorra el espacio de la barandilla que deseemos (o el techo de la pérgola si crece de este modo).
Aunque es muy frecuente que se dejen demasiadas ramas para que cubran lo antes posible el techo de la pérgola dónde tenemos la glicinia o el cenador...o el soporte que tengamos, es un gran error!! Es determinante para facilitar la poda el conformar bien (desde que plantamos la glicinia) esta estructura sobre la que con los años se apoyará todo el crecimiento posterior.
Dejar que crezcan un exceso de ramas principales solo conduce a que el crecimiento esté abigarrado, que no pase luz y aire suficiente y que la poda se dificulte sobre manera.
Las ramas principales en todo caso deben estar bien separadas de manera que esa estructura esté muy bien definida y sea clara su composición. Se trata ésta de una estructura muy simple y muy sencilla. No un entramado infinito de ramas gruesas cercanas unas a otras.
Si este es el caso, se vuestra glicinia tiene desarrolladas demasiadas ramas principales no quedará más remedio que eliminarlas. No pasa nada!! Las glicinias tienen un extraordinario desarrollo y esta eliminación no presentará problema alguno, en poco volverá a desarrollarse y no se verán los "vacíos" que hayáis dejado con la poda. A cambio, habréis establecido una estructura simple y sencilla que ayudará a crecer sana a vuestra glicinia y que os facilitará la vida en el momento de las podas de los siguientes años.
Se debería tener muy claro cuales son las ramas principales que deseamos dejar. Estas ramas (las menos posibles) deberán estar separadas por al menos 50 cm. El resto, sobra.
Si tenemos una estructura de ramas principales muy bien definida, simple, compuesta de muy pocas ramas...el trabajo es absolutamente sencillo. Ahora enseguida lo veremos. Pero permitidme que sigamos observando la glicinia y comentemos otras formaciones vegetativas que podemos ver en ella.
Qué más tenemos? Sobre las ramas principales, tan pronto termina la floración de primavera, veremos que comienzan a brotar ramas finas, extremadamente largas, tiernas, que se enroscan a lo que tengan cerca. Son las ramas laterales. A diferencia de las anteriores son de color verde, no tienen corteza (porque han brotado en la última temporada y por tanto es una madera aún sin madurar), son muy finas y delgadas.
Son la abundancia y largo de estas ramas que emite la glicinia durante todo su período de crecimiento las que convierten a la planta en una verdadera madeja imposible de desenredar si no se acomete el trabajo de la poda al menos dos veces durante el verano.

Como comentábamos, son extremadamente largas y brotan en tal cantidad que a poco que se deje la planta sin podar un par de temporadas, el crecimiento se desborda y luego es mucho más trabajo volver a descargarla y dejarla limpia.
Pero además, vamos a aclarar algo que nos parece importante. Hay quienes, con su glicinia recién plantada a los pies de una pérgola, dejan sin podar estas ramas tratándolas de extenderse para que ocupen lo antes posible el espacio con sus hojas.  Hay que decir que las yemas de flor únicamente se encuentran en los primeros centímetros de estas ramas laterales, no en todo su largo. El resto de su largo solamente contiene yemas vegetativas (de hoja). Ahora enseguida vemos la diferencia entre unas y otras. No tiene sentido por tanto dejarlas pensando que la primavera que viene tendrán en todo su largo yemas que producirán flor.
Qué más podemos observar en nuestra glicinia? Veremos que ahora, en verano, la planta tiene dos tipos de yemas
Las yemas son crecimientos vegetativos que albergan en su interior desarrollos posteriores que pueden ser hojas o flores y que en tamaño, forma y disposición, son distintas en función de lo que producirán. Son muy fáciles de distinguir unas de otras.
Veamos primero las yemas vegetativas (de hojas) Se encuentran en las axilas entre las hojas y las ramas. Están tanto en ramas principales como en ramas laterales. 
En realidad son las más abundantes. Las ramas laterales casi en su totalidad están recorridas por estas yemas.
Son más delgadas, con forma puntiaguda y más pequeñas que las yemas de flor.

A continuación nos vamos a centrar en las yemas de flor: Muy distintas de las anteriores. Verdad? :) Como vemos, son más rechonchas, más gorditas, de mayor tamaño y tienen un tacto aterciopelado por fuera (especialmente cuando están próximas a abrirse). Esas son las que yo quiero que plaguen mi glicinia!! jajajaja :D
Se encuentran presentes en las ramas principales, en el primer tramo de las ramas laterales y en las espuelas.

Y por último, las más importantes!! Las espuelas (Diría que son el equivalente a dardos frutales en manzanos, creo. Que me perdonen los entendidos si estoy en un error y si son tan amables que me saquen de él con un comentario en el blog.)
Se trata de pequeñas ramillas lignificadas, que se van formando con los años a base de podas. Ahí es dónde están la mayoría de yemas de flor y se fomenta su presencia cuando efectuamos varias podas durante el verano. 
Las ramillas que ahora veremos que tenemos que cortar, durante la poda de floración (la que efectuaremos justo antes de que comience a brotar la glicinia en primavera) las volveremos a acortar. A base de cortar una y otra vez, estas ramillas van engrosando y en todo su largo están llenas de yemas que producirán la mayoría de las flores.

De acuerdo. Hemos echado un vistazo a las distintas partes que forman nuestra glicinia. En este pequeño dibujo creo que nos quedará aún más claro viendo todas en conjunto.
Así tenemos nuestra glicinia en verano, ya ha pasado la floración y empieza el crecimiento desbordante de ramas laterales.
En este dibujo he incluido algo que no siempre está pero que puede darse, los chupones. Se trata de ramas que brotan de la raíz de la planta.
Y antes de seguir quisiera detenerme un minuto para explicar algo que me parece importante. En el artículo anterior, el del cultivo y elección de la variedad de las glicinias, comentamos que Wisteria chinensis (glicinia china) produce pocas vainas y por tanto su reproducción mediante semilla se hace más difícil. Generalmente las compramos injertadas sobre un patrón de Wisteria floribunda (glicinia japonesa) que son muy fáciles de reproducir por semilla dado que generan muchísimas.
Por qué digo esto? Pues porque si en vuestro jardín tenéis una glicinia china, como muchos de nosotros (que produce racimos florales cortos) tenéis que pensar que seguramente estará injertada.
Los que cultiváis rosales ya sabéis qué voy a decir ahora. Verdad? Pues sí, exactamente pasa con las glicinias lo que con los rosales. Primero, que la rama que se desarrolle de él no pertenecerá al tipo de glicinia que cultivamos, será la del patrón. Segundo que si se trata de una variedad más potente y fuerte que la que cultivamos, puede apoderarse de su crecimiento. Como en los rosales, exactamente!!
Al igual que en las rosas, los chupones no deberían cortarse. Hacerlo solo fomenta más crecimiento. Si vemos que salen en la base de la planta, cerca del tallo principal, ahondaremos hasta dar con el punto de las raíces dónde brota y ahí, tirando con fuerza, lo arrancaremos.
En todo caso, aún no siendo injertada, no hay que permitir que siga el crecimiento de estos brotes basales ya que con el tiempo se enroscan al tallo principal y se desarrollan formando a su vez más ramas laterales que aumentarán considerablemente el tamaño de nuestra glicinia y harán más difícil la poda.
Muy bien, ya sabemos cada rama de qué tipo es. Cada yema qué va a generar. Qué son las espuelas... 
Nos falta saber dónde florecen las glicinias!! En realidad indirectamente ya lo hemos dicho: donde están las yemas de flor. Éstas están presentes en las espuelas y en la parte inicial de las ramas laterales.


Sabiendo ya dónde florecen... qué deberíamos fomentar con nuestra poda? Está claro, la aparición de muchas ramas laterales en cuya base, la próxima temporada tengamos muchas yemas de flor. A la larga, estas ramillas laterales cortadas una y otra vez, darán lugar a más espuelas...y por tanto a más yemas. Y más flores!! Claro.. :)
Y ahora sí, una vez conocidas las partes principales y sabiendo de qué manera crecen y florecen las glicinias...vamos a hablar de su poda durante el verano. Veréis como no representa problema alguno efectuarla si tenemos claros los conceptos anteriores.
En este pequeño esquema de la poda he marcado los cortes a efectuar.
Fijémonos que hay cortes en todas las ramas y en el final de las ramas principales.
Lo vemos un poco más de cerca? Venga!!  Dijimos más arriba que las yemas de flor estaban en la base de las ramas laterales. Está claro entonces que de estas ramas sólo nos vale los centímetros primeros. El resto, solo sirve para enredarse y congestionar nuestra planta. Fuera!!

Podaremos todas y cada una de las ramas laterales que salen de las principales dejándolas a un largo de aproximadamente 30/40 cm (no es cuestión de ir con un regla, eh!) O lo que viene a ser lo mismo, las cortaremos por encima de más o menos la quinta hoja (las glicinias tienen hojas compuestas, es decir, tienen folíolos. No confundir por tanto folíolo con hoja).
Y ahora, alguien que nunca ha podado puede decir "por dónde corto?". Vamos a observar esta fotografía. Muy pegado a la yema no porque ésta podría dañarse al apretar las tijeras. Muy separado tampoco porque todo el tramo de rama que va desde la yema al nivel de corte que efectuemos no llegará la savia y por tanto morirá, quedando "tocones" de madera muerta que además de delatarnos como malos jardineros jajajaja (es broma...ummm...aunque no tanto eh? ). Ahora en serio, no conviene dejar tocones porque la madera muerta solo fomenta el peligro de plagas y enfermedades.


Veamos como nos ha quedado nuestra primera rama lateral cortada. Fijaos en lo que decíamos antes: las yemas florales están en la base de estas ramas larguísimas, no en el resto de su recorrido. Ahí podéis verlas...cuento 4!! 
Cortemos con cuidadito si vemos que las yemas están en este estado tan activo. Son delicadas y se caen con facilidad si no llevamos cuidado en su manipulación.
Por cierto, esas yemas que vemos son las que darán lugar a la segunda floración, la del verano, muy frecuente en las glicinias.

Vemos aquí todas nuestras ramas laterales cortadas. Nos hemos quedado con algunas yemas vegetativas (de hoja) que junto con las yemas latentes (sin actividad) de las ramas principales, darán lugar a más y más y más ramas laterales que tendremos que volver a podar antes de que llegue el otoño por lo menos otra vez.

A que era fácil? La cuestión era tener muy claro la diferencia entre tipos de ramas, tipos de yema y saber dónde se produce la floración.
Una vez hemos acortado todas las ramas laterales nuestra glicinia aparecerá despejada, ordenada y limpia y lista para seguir emitiendo más y más ramas laterales largas como un día sin pan!! Una desesperación ajajjaja
Este sería el estado de nuestra glicinia ahora. Tras la poda de verano.

Pero creo que si "quitamos" las hojas virtualmente, vamos a verlo aún más claramente qué hemos hecho con esta poda.

No hay que tener miedo a podar!! Las plantas suelen ser mucho más benevolentes con nuestra torpeza de lo que podemos llegar a creer. Las glicinias lo son especialmente!!

De este tramo de ramas laterales que acabamos de acortar y de las espuelas, brotarán ahora flores pero a la vez, hasta que lleguen los fríos, irán formándose en ellos las yemas de flor que constituirán la floración de la siguiente estación primavera.

Alguna observación más?
Si puedo dar un consejo es el de no tener contemplaciones a la hora de eliminar ramas primarias que compliquen el entramado general. Pocas ramas principales, muy separadas unas de otras para que haya espacio para las ramillas que dejamos al cortar las laterales y para que los gajos florales puedan caer graciosamente hacia abajo y no quedar prendidos entre follaje que no les permite bajar.
Si logramos una estructura muy definida y sin complicaciones como venimos repitiendo, efectuar la poda es realmente fácil. Sé que a veces da pereza pero... de verdad, merece la pena efectuar al menos dos veces durante el verano esta poda de limpieza. Ya veréis como la floración que conseguiréis el siguiente año será mucho más espectacular!! Pero además, os facilitará enormemente la vida hacer luego, en febrero o marzo la poda de floración (sobre la que colgaremos un artículo cuando llegue el momento, con explicaciones detalladas como hemos hecho con esta).
Las glicinias no suelen ser plantas ni enfermizas ni suelen padecer plagas. Pero claro, libres del todo no están.
A mí que tenga un poco de pulgón alguna vez no es un problema que me preocupe en absoluto. Una rociada con agua y jabón potásico y el problema queda contenido o al menos dentro de lo razonable.
Pero que se metan bichos dentro de las ramas y devoren la médula...eso ya no me hace ni chispa de gracia!!
En alguna ocasión es posible que un tipo de escarabajo se introduzca a través de los cortes para poner huevos en su interior. Una vez más...como en los rosales.
Las ramas así afectadas se deterioran por no circular con normalidad a través de ellas el agua y los nutrientes de modo que es una plaga que hay que evitar a toda costa.
Os diré como trato de evitar yo este problema. No digo que sea la mejor de las técnicas pero a mí me resulta fácil y cómodo.
Con la misma cola blanca que utilizo para "taponar" los cortes de ramas gruesecitas de mis rosales cuando hago la poda, la utilizo para este menester. Evidentemente no en las ramillas estas secundarias que no tienen el calibre para que se meta un escarabajo. Hablamos de ramas principales, de ramas que crecen en un dirección que no nos conviene y que tienen cierto calibre. Cuando las elimino, pongo sobre el corte una gotita de cola blanca.
Se seca en pocos minutos. Recién puesta queda un "lunar" blanco que yo veo a distancia jajajjaaj pero lo cierto es que cuando regresas a la planta pasando un rato, la cola se ha puesto transparente y no distingues nada en absoluto.
No me gusta mucho hablar de marcas comerciales salvo que vea una gran diferencia en su calidad con otros productos del mismo tipo. Pero sé que quizás haya algo de confusión a la hora de elegir el tipo de cola. No nos valdría la cola escolar que se va con agua. Es lógico!! Si va a desaparecer cuando llueva, no nos vale!!
Una cola blanca normal y corriente, sin ser de ninguna marca en concreto.
Hemos dicho que acortamos todas las ramas laterales. Bien, aunque es casi cierto, no lo es del todo si precisamos cubrir una zona que vemos que no alcanzará a rellenar las ramas principales que tengamos. En ese caso, utilizaremos una rama lateral que dejaremos sin cortar y la ataremos sobre la zona que ahora está desnuda. Esa rama lateral, al año que viene habrá madurado su madera y formará parte de la estructura, será una nueva rama principal.
Bueno, creo que eso es todo. Ha sido largo el artículo. Ya me conocéis, trato de explicar las cosas del modo que pueda ser entendido incluso por jardineros muy novatos. Sé que mucho de lo que incluyo en los artículos es de conocimiento de muchos aficionados, pero no de todos...así que estoy convencida que siempre es mejor que sobren explicaciones a que falten. Quién sabe mucho no las precisará pero el que sabe poco las agradecerá...o eso creo.
Espero que os haya resultado entretenido el artículo pero sobretodo que a quién no ha afrontado la poda de una glicinia nunca, lo haga ahora sin ese miedo que da el desconocimiento.
Buena tarde, queridos lectores...
María.