miércoles, 20 de diciembre de 2017

Pon un perro en tu vida!!

Parece un eslogan, verdad? Lo es. Yo lo suscribo!! Nuestras relaciones con estos preciosos animales son tan importantes que no me importa que este artículo sea largo. Espero que a vosotros tampoco. Hoy no quiero hablar de jardinería, hoy quiero hablar de ellos, nuestros compañeros, los perros.
Qué gran cosa me hubiera perdido si Golfi e Iker no hubieran formado parte de mi vida!!

Desde que tengo uso de razón recuerdo mi miedo a los perros. A fecha de hoy todavía no sé dónde anclaba sus raíces este pánico. Jamás me mordieron ni me hicieron daño alguno. Simplemente me daban miedo. Pero no era una ligera prevención. No! Era auténtico terror!!! Tanto es así que me recuerdo ya de muy adulta ir por una calle y de ver un perro encaminarse hacia mí, inmediatamente daba la vuelta a la manzana si era preciso con tal de no cruzarme con el animal.
Jamás había acariciado uno y por supuesto mucho menos cogí ninguno en mis brazos. Era un pánico irracional y que yo no podía gobernar. Lo cierto es que este miedo me hacía sentir profundamente mal. Precisamente por lo irracional, porque no sabía argumentar cuales eran las razones que me hacían imposible estar al lado de ninguno de ellos. Nunca les desee ningún mal, ni hubiera consentido que se les hiciera daño pero no los podía tener cerca. Simplemente me producían terror!!

No fue hasta mucho más allá de los cuarenta cuando me plantee la convivencia con un perro. Había conocido a mi última pareja y él convivía aquí en Madrid con Golfi, una perrita a la que siempre agradeceré que me diera la oportunidad de poder perder este miedo a los perros. Aquella incipiente relación con él no era posible si no intentaba yo vencer mi pánico. Y lo intenté, sí, pero de no ser ella como era, de haber sido Golfi como es ahora Iker, puedo asegurar que jamás me hubiera resultado posible lograrlo.

El día que conocí a Golfi cuando vino a Málaga por primera vez yo estaba preparada para sufrir un ataque de pánico al verla pero no, se abrió la puerta del coche y en su interior vi aparecer un ser enroscadito que me miraba con unos ojos enormes y llenos de una inocencia que desde el primer segundo me conmovió. Tuve claro que aquellos ojos correspondían a un ser que sentía más miedo que yo incluso y a partir de ahí todo fue posible!!

No saltaba como lo hace Iker, ni se lanzó poniéndome las patas en los hombros, cosa que me hubiera provocado salir huyendo presa del pánico, ni era nerviosa. Estaba tranquilita, tímida, como no atreviéndose y, como si supiera que yo necesitaba de sus movimientos lentos, de que me diera algo de tiempo, esperó que fuera yo la que interactuara con ella,  sin ladrar y sin moverse siquiera. Sentí enseguida un deseo imperioso de tocarla. De vencer aquel miedo estúpido que tuve toda mi vida. De sobreponerme y superarme. Y lo logré, pero lo cierto es que fue más mérito suyo que mío!
Qué linda era Golfi!! Aquellos ojitos me desarmaban y me enternecían. Era una perra tranquila y dócil que sólo era capaz de desmadrarse cuando corría como una loca en el campo. Cómo disfrutaba ella y cómo disfrutaba yo viéndola llena de vida y de alegría en sus carreras por los campos alrededor de la casa!!

Empecé a observarla, empecé a conocerla y no tardó ni unos días en surgir dentro de mí un sentimiento nuevo. Absolutamente nuevo. Sentía cariño por un perro!! Yo, que me pasé la vida evitándolos!! Increíble! Qué bien me sentía con aquel sentimiento hacia ella!
Y Golfi era tan agradecida... Estaba siempre deseosa de ternura y no escatimaba demostraciones cada vez que yo le daba cualquier muestra de cariño.


Me sorprendí al comprobar su personalidad. Sí, los perros no eran todos iguales. Como no lo somos las personas. Golfi tenía su propia personalidad. Sus propios gestos. Sus manías. Igual que yo!! Me parecía adorable cuando le daba un trozo de pan y ella rápidamente se iba con él en la boca a comérselo despacito sentada en su alfombrita. Se lo comía a pequeños bocados, deleitándose (Igualito que Iker que le falta tiempo para engullirlo y no es la primera vez que se atraganta haciéndolo ajajajaja)
Pasó todavía un año hasta que llegamos a convivir los tres pero durante todos los fines de semana de aquel año, tuve la oportunidad de esperar ansiosa mi ración de tiempo con ella y empecé a sentir que en parte, comenzaba a sentirla como mía. Sí, me veía capaz de convivir con ella cuando llegara el momento y eso me hacía sentir un orgullo tremendo de mí misma y de mi cambio.

Todos los fines de semana, fuera porque ellos dos iban a Málaga dónde yo vivía, fuera porque yo venía a Madrid, sábado y domingo gozaba de la convivencia con este adorable ser. Y llegué a sentir algo que nunca pensé que sentiría: añoranza de ella durante los días entresemana sin su presencia.
Era una Navidad, la de 2009 cuando pretendimos regalarle a mi hija un perrito. Buscamos un perro que de adulto fuera grande, con un buen carácter, alegre... No tardamos en encontrarlo. Contactamos a través de Internet con su dueña en Torremolinos (Málaga) y fuimos a elegir qué perrito de la camada queríamos. Inmediatamente me enamoré de él. Enseguida supe que yo quería a Iker (por aquel entonces no tenía nombre y en mi mente era el cachorro de las cejitas en forma de lunares).
Lo vi desesperado dando empujones a sus hermanos tratando de no permitir que nadie le arrebatase la teta de su madre. ajajjaja —Éste bruto, este de las cejas como lunares!!— Me pareció simpático, luchador y un truhan de cuidado!!
Golfi era de él y el hecho de acordar con la dueña que me lo entregaría pasados dos semanas para que el cachorro tuviera algo más de tiempo para tomar la leche de su madre, me hacía sentir algo extraña. Un perro mío!! Ufff...voy a tener un perro! Es la cosa más normal del mundo pero claro, por aquel entonces para mí tan sólo unos meses antes tener un perro hubiera sido impensable.
Lo recuerdo con cariño, yo estaba terminando mi última jornada de trabajo antes de comenzar las vacaciones de Navidad y esperaba que mi hija y él llegaran a casa para irnos después a pasar las Fietas con mi familia en Extremadura.
La pareja de argentinos que traía a Iker entró en el despacho y yo vi un pequeño perrito que ya había crecido bastante desde la última vez que lo vi hacía tan solo quince días. Me lo entregaron envuelto en una toalla. Qué linnnnnnnndo era!!

No es porque sea mío, es que era precioso. Palabra de honor!! No sabía ni como cogerlo, salí del trabajo y me encaminé hacia casa dando un lento paseo. Recuerdo que la gente me miraba por la calle. Y yo estaba tan orgullosa de él! :) Bueno, miraban a Iker. Y no me extraña porque era un cachorrito adorable!! :)
LLegué a casa. No tenía pocillo de comida, ni comida, ni cunita... Se me ocurrió que quizás le gustase un poco de pan migado en leche tibia y...la devoró!! Menudo era (y menudo es a la hora de comer. Un verdadero carpanta!!)
No estaba acostumbrado a estar solo. Había sido destetado hacía unas horas y no soportaba quedarse en la estancia dónde yo lo dejaba, me perseguía por todo el piso y lloraba sintiéndose abandonado en cuanto me veía separarme de él. 

Ese fue otro descubrimiento. Los perros lloraban!! Sí, lloran, el sonido que emiten cuando están tristes o contrariados no permite ninguna duda. Lloran!! No puede confundirse con un ladrido. Es llanto...tan triste y tan profundo a veces como el de los humanos!
Llegó él y llegó mi hija con Golfi y a partir de ahí la tortura de la pobre perra comenzó. Iker la perseguía de noche y de día buscándole unas tetas que había perdido (las de su madre) La mordía las patas, la tiraba de la cola, se espachurraba sobre ella. Golfi ya estaba al borde de la depresión. La pobre no podía aguantar más la insoportable persecución del cachorro. Esta foto creo que es la prueba más evidente del estado de abatimiento de la pobre Golfi ajajjajaja


Por una serie de circunstancias Iker no llegó nunca a vivir con mi hija y yo quedé dueña de él. Asistir a los primeros meses de su desarrollo fue maravilloso. Era un auténtico bebé!! Y a todos nosotros nos enternecía.


Solo transcurrieron unos meses desde entonces para que formáramos un grupo de cuatro conviviendo juntos en Madrid: Él, Golfi, Iker y yo!! Éramos una familia de cuatro. Dos perros y dos humanos. Alguien puede decir que esta afirmación es una exageración. No lo es. Nuestros perros eran uno más de la familia. Distintos de nosotros los humanos, pero no fueron nunca simples animales. Eran parte de nosotros, de nuestro grupo, de nuestra casa. Formaba y forman parte de nuestras vidas.
Y merecen el respeto, la consideración, el cariño, el cuidado, la ternura que merecemos todos los seres humanos.
A partir de irme yo a vivir a Madrid con mi pareja y nuestros dos perros, empezó mi verdadero aprendizaje sobre ellos. Toda una aventura y toda una experiencia. Conocerlos, convivir con ellos solo me reportó alegrías y sentimientos de los buenos, de los que te salen del alma y te hacen mejor persona.

Perros eran los dos pero tan distintos! En nada se parecían el carácter de Golfi y de Iker. La una tranquila, sumisa, dócil, obediente, tierna y delicada. El otro un verdadero botarate jajajaja inquieto, bruto, díscolo, desobediente, alegre, incansable, vamos...un animal de bellota!!


Ahora que nadie nos lee: No lo decía pero en mi corazón siempre tuve mi preferido ajjajajaja Sí, Iker me tenía robado el corazón desde el primer día!! Siempre ha sido tan alegre, tan simpático, tan listo... Ay...sí, yo quería una pizquita más a Iker   ;) 
No sólo me tenía robado el corazón a mí, se lo robaba a todo aquel que podía. El muy truhán!! Se encargaba de hacer todas las demostraciones que podía para ganarse una galleta. Aquí le tenéis mostrando sus habilidades (dar una patita y luego la otra, y una vuelta si se lo pides) tratando de convencer a toda la chiquillería que había aquel día en Los Picos de Europa. Y vaya que si se las demostró!! Hasta que terminó con el paquete de galletas que tenían las pobres niñas que entusiasmadas con el perro iban dándole galleta a galleta para que él siguiera haciendo sus monerías.

He visto que los sentimientos de otros dueños como amigos y vecinos hacia sus perros han sido muy semejantes a los míos. Los acontecimientos de la vida de sus animales se vivían como auténticos acontecimientos en la familia. Aquí el diminuto cachorro de la perrita de nuestro vecino.... no puede ser más bonito!!



Cuantas cosas he aprendido de mis perros estos años!! Mi convivencia con ellos, me enseñó tantas cosas que de ellos desconocía!! Descubrí su absoluta lealtad, descubrí hasta qué punto sentían cariño por nosotros dos; descubrí lo fieles que eran y lo poco que les costaba perdonar cualquier regañina. No conocían el rencor. Ellos, les riñeras o no, solo tenían necesidad de ti y de tu cariño. Era imposible no dárselo. Cómo no acariciar, cuidar, proteger a unos seres tan hermosos y tan absolutamente buenos!!
He llegado a descubrir en ellos cosas que solo el que es dueño de un perro conoce. Son capaces de saber si estás triste, si precisas de ternura...y se acercan, y te lamen y recuestan su cabeza sobre tus piernas como diciéndote: Estoy aquí, a tu lado!! :) No estás sola. Me tienes a mí! Y así es, los tienes a ellos!!
Y miran a tus ojos! Los ojos de un perro hablan. Comunican. No son los ojos de un pájaro o de otro tipo de animal. Sus ojos se meten en el alma!! Jamás hubiera dicho hacía unos años que un animal puede comunicarse tanto y tan bien con un humano. Qué feliz me han hecho desde que les he dado la oportunidad de acercarse a mí!!

Hace unos años Golfi murió víctima de una leishmaniasis. Pobrecilla!! Tuvimos que sacrificarla porque estaba sufriendo mucho. Afortunadamente algo tan doloroso se hizo de un modo que fuera respetuoso con ella. Se hizo a solas, con su dueño (mi pareja) y los dos tuvieron la oportunidad de mirarse a los ojos por última vez y seguro que charlaron, que recordaron su vida juntos... Sé que Golfi sintió el profundo amor que él experimentaba por ella y sé que las caricias que él le daba mientras tomaba sus últimas golosinas y se iba adormeciendo permitieron a  Golfi comenzar su partida sintiéndose tranquila.
Estos últimos cuatro años ya solo nos quedó Iker y él se ha encargado de alegrarnos los días y de que sintiéramos su cariño con unos empujones y unas expresiones de alegría al llegar a casa que te hacen tambalear y si te descuidas vas al suelo. Hay amores que matan ajajjaja
Sigue, a pesar de que ya no es un jovenzuelo, con un carácter de eterno adolescente. Inmaduro, alegre, revoltoso... Bruto como un arao!! Pero te enternece su vitalidad, su alegría, sus ganas de agradarte, sus intentos de aprender para darte gusto, sus ganas de jugar.... Ay, mi Iker!!

Ahora vivo sola con él y estoy segura que esta última etapa de mi vida dura y dolorosa lo hubiera sido mucho más sin él. Tenerle a mi lado, que vega persiguiéndome allá dónde vaya del jardín, su búsqueda de mis caricias, su acercarse suavemente a mi cuando me presiente triste.... Sí, Iker es un ser verdaderamente importante de mi vida.

Empecé con un eslogan. Lo repito. Pon un perro en tu vida!! Si alguno de vosotros me lee y se ha planteado tener en casa uno pero piensa en los contras: En el tiempo de cuidado que precisan. En lo que te coartan la libertad de movimientos. En lo que ensucian. En lo que gastan, sí, porque gastan!! Tienen necesidades (como nosotros), tienen que ir al veterinario. Hay que tener al día sus vacunas. Deben protegerse de los parásitos con collares especiales, necesitan ser transportados de forma adecuada en los vehículos...Sí, todo esto es cierto. Sin duda!! A pesar de ello, yo les diría que lo piensen. Que sopesen si están dispuestos a ofrecer su tiempo y algo de su energía económica en su cuidado, si tienen el espacio adecuado al tamaño del animal, si son conscientes de que precisan salir, pasear, la higiene necesaria, recibir caricias e interactuar con ellos. No son un florero ni un adorno. Ni "cosas" que puedan abandonarse. Que una vez asumida nuestra responsabilidad hacia ellos, se debe cumplir. No son algo de lo que nos encaprichemos en un momento sin reflexión de lo que conlleva su cuidado y que luego, caprichosamente podamos abandonar si nos cansamos de sacarlo a pasear. Sí, todo esto hay que pensarlo antes de traer un perro a casa. Una vez en ella, nuestro perro entrará a formar parte de nuestra familia. No podemos olvidar esto de ninguna manera.

Son seres con dignidad y merecen ser felices junto a nosotros. 
Pero a los que estén dispuestos a ofrecer lo que ellos precisan, yo les diría que no se arrepentirán. Que será mucho más lo que reciban que lo que den y que un perro, su perro, se convertirá en una pieza significativa de su vida!! Tendrán un amigo fiel al lado, tendrán un ser incondicional que sólo necesita nuestro amor para ser felices junto a nosotros.
Hay muchos perros que han sido abandonados, que han sido maltratados, que están esperando ansiosos las caricias de las manos de un dueño tierno y protector con él. Si os sentís capaces de la responsabilidad que conlleva tener uno...adelante!! Él te necesita y tú terminarás necesitándolo a él. Pon un perro en tu vida!!
Desde aquí, desde El Jardín de la Alegría, Iker y yo os deseamos Felices Fiestas, queridos amigos!!

Las hojas de los rosales en invierno: ¿Defoliar? ¿No defoliar? ¿Cuándo?

A las puertas del invierno. Los rosales son teóricamente arbustos caducifolios. Digo teóricamente porque el comportamiento que las hojas de los rosales tienen, depende en buena parte del clima dónde se cultivan
En climas suaves, los rosales incluso no llegan a estar en período de dormancia nunca y aunque disminuida siempre tienen algo de actividad vegetativa y conservan la mayoría de sus hojas a lo largo de todo el año.

Por el contrario, en climas fríos como el que tiene mi jardín, los rosales tienen sus hojas ya muy castigadas por las heladas. En un alto porcentaje se han caído o tienen un color muy amarillento/aranjado que hace prever que en breve caerán en buena parte. 
Al final del invierno, de no intervenir el jardinero, los rosales aún conservan buena parte de sus hojas, en un estado lamentable, eso sí. El engrosamiento de las yemas a partir de febrero provocará la caída definitiva de muchas de las hojas que aún permanecen prendidas de sus peciolos y el rosal empezará su actividad vegetativa conservando parte de la vegetación de la temporada anterior.
En otros climas más fríos aún los rosales quedan totalmente desnudos de hojas.
A estas alturas del año en casi todos los jardines los rosales lucen ya hojas viejas, muy dañadas, a veces incluso con insectos en estado larvario en su envés...
  

Qué hacemos con estas hojas? Buena pregunta!! No tengo una respuesta única. Me explico.
Teóricamente conviene eliminarlas porque en estas hojas viejas y muchas enfermas, se conservan esporas y larvas cuya conservación no tiene beneficio alguno para el rosal. Muy al contrario, su permanencia en el rosal permite que sigan estando en ellas esporas e insectos en estado larvarios que una vez vuelvan a subir las temperaturas en primavera, favorecerán el desarrollo de enfermedades y plagas al inicio de la estación.


Luego está claro que si no matizamos, la respuesta es sí, sin duda, conviene eliminarlas!
Bien, esto lo tenemos claro. Ahora vienen dos preguntas?:
La primera es: Hay que eliminar las hojas de todos los rosales? 
Si hemos dicho que defoliar los rosales en invierno contribuye a eliminar buena parte de las plagas hivernantes y de esporas, parece lógico que eliminemos las hojas de todos los rosales. Es cierto, sí, y realizarlo en un arbusto de un metro de altura no es nada ni difícil ni una labor que tardemos en llevarla a cabo más allá de media hora (con limpieza del suelo incluido).


Pero.... y defoliar un rosal trepador adulto? jejejeje La cosa ya no parece tarea tan fácil y rápida. Verdad?
Hasta ahora, y hablo de que éste es el cuarto invierno que cuido de mi jardín, he realizado escrupulosamente esta tarea cada año. Todos y cada uno de mis rosales han sido desnudados de sus hojas manualmente y de forma meticulosa. Ya el año pasado cuando empecé a afrontar la labor me plantee si la siguiente temporada (ésta de este año) podría seguir llevando a cabo este trabajo.
Hasta ahora, los rosales no son todavía enormes. Incluso el trepador más grande que tengo, un jovencísimo Rosa 'Eden Rose 85' (O R. 'Pierre de Ronsard') no ha llegado ni con mucho a alcanzar la envergadura que tendrá en breve. Así está el "pequeñuelo" listo para comenzar su tercer año. En dos o tres años, reconozco que dudo mucho que pueda defoliarlo. Ni subiéndome a una escalera (con el peligro que para mí supone esto porque tengo vértigo) podré alcanzar algunas de sus ramas.

Este año me armaré de paciencia. Comenzaré un sábado o domingo bien temprano y me pondré como meta del día exclusivamente eliminar sus hojas. Pero con las trazas que lleva, el crecimiento que tendrá esta primavera, hará imposible que pueda volver a realizar este trabajo.
Esta siguiente imagen corresponde a un Rosa 'Eden Rose 85' que yo cultivaba en mi anterior jardín y que tenía tan solo cuatro años. No sé vosotros, yo lo veo y me siento incapaz de dejarlo desnudo ajajjaja.
Bien, asumido que en ocasiones, ciertos rosales alcanzan un tamaño que para muchos jardineros (entre los que me encuentro) les resulta imposible afrontar su defoliación, sentí curiosidad por buscar alguna información que me diera ideas de algún sistema para eliminar estas hojas que no fuera el hacerlo de forma manual.
Comentaré lo que he encontrado porque lo he leído en bastantes páginas y algunas de ellas creo que tienen garantías en cuanto a la seriedad de la información que suelen ofrecer.Parece ser que rociar a conciencia (el haz y el envés) el rosal con una mezcla de polisulfuro de calcio mezclado con aceite de invierno en un día soleado (esto importante) provocará que las hojas se "quemen" facilitando que la mayoría caigan por sí solas.
Aclaro que yo no lo he probado aunque también digo que en el momento que encuentre dónde puedo hacerme con este producto voy a intentar comprobar qué resultados da el sistema.
Aun sin saber si el azufre que contiene el polisulfuro de calcio reacciona igual que el azufre micronizado cuando se mezcla con aceite de invierno, sospecho que debe ser efectivo para el fin que buscamos dado que precisamente siempre se advierte  de que no se mezclen nunca el azufre y el aceite de invierno, incluso se acoseja que se dejen transcurrir al menos 30 días desde la aplicación de tratamientos a base de azufre antes de la aplicación del aceite. Y ello mucho menos en días soleados por el peligro de que las hojas se quemen.
Por tanto, parece bastante probable que precisamente, como buscamos eso, que se quemen y caigan, voy a probarlo en alguno de mis rosales y cuando lo haga os hablaré de cómo me ha funcionado. No creo que la defoliación que produzca haga ningún daño al rosal ahora que están prácticamente sin actividad vegetativa.
Si no logro comprar polisulfuro de calcio antes de que llegue el momento de la poda, tendré que hacerlo manualmente como he hecho hasta ahora pero intentaré el asunto. 
Desde luego si el método es efectivo e inocuo, me parece una forma rápida y fácil para lograr deshacernos de esas hojas viejas del rosal evitando así (al menos en parte) enfermedades y plagas en la siguiente estación.
Para quién lo desconozca diremos que este producto concentrado se utiliza para el control de plagas hibernantes de cochinilla, áfidos, ácaros y de forma preventiva para controlar el oídio. Se usa en pulverizaciones mezclado con agua y diría que está aceptado en agricultura ecológica cuando se trata de un formulado al 18,5 % y es utilizado sobre frutales de hoja caduca y parrales de vid.
Para los curiosos, aquí tenéis un vínculo del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente en el que se ofrece información detallada sobre este producto.
Bien ahora vendría la segunda pregunta: Cuándo eliminamos estas hojas viejas de los rosales? Antes o después de la poda?
Aunque solamente sea por razones de economía de tiempo parece lógico pensar que es más práctico eliminarlas inmediatamente tras la poda dado que el tamaño de la planta se reduce y por tanto la cantidad de hojas a eliminar también será menos.
Por qué entonces convendría hacerlo antes de la poda si nos llevará más trabajo? Os daré las dos razones que yo encuentro para hacerlo así.
A mí me resulta más fácil podar con los arbustos completamente desnudos. Veo mejor su estructura y accedo más fácilmente a las ramas que deseo podar

Pero además, le veo otra ventaja y es que yo suelo hacer tres aplicaciones de aceite de invierno para combatir plagas hibernantes y esporas. Comienzo en noviembre/ diciembre y voy aplicando cada mes hasta que podo. Hace unos días he realizado la segunda aplicación del aceite de invierno y lo he hecho con los rosales todavía con bastantes hojas. Me gustaría que la tercera aplicación fuera ya con los rosales desnudos y ello porque indudablemente me permitirá empapar a conciencia todos los tallos y yemas latentes si no tengo hojas que me estorben.
Pero se me ocurre otra razón más y es el ahorro económico. Cada vez que hago una aplicación de aceite de invierno más oxicloruro de cobre a todos los arbustos y pequeños arbolitos de mi jardín me supone llenar al menos 5/6 mochilas de 12 litros. Haced las cuentas y veréis que no sale barato precisamente.
Impregnar bien por ejemplo un rambler con las hojas todavía en las ramas indudablemente se lleva mucha más cantidad de mezcla que hacerlo sobre un rosal desnudo.
Vemos por tanto que aunque teóricamente convendría eliminar  las hojas de todos los rosales, no siempre dispondremos del tiempo, de la energía e incluso por dificultad de acceder a algunas partes del rosal, podremos realizar este trabajo.
De otra parte, el hacerlo antes o después de la poda parece bastante indiferente estando como están los rosales sin actividad. Si la permanencia de las hojas no os dificulta la tarea que tendremos que realizar allá por febrero (en climas fríos con heladas) podría realizarse perfectamente después. Así nos ahorraríamos eliminar hojas de ramas que se van a cortar en febrero.
En caso contrario, como es mi caso, y como me supone una tarea en la que no voy a tardar ni un día ni dos, me lo tomo con calma y en este mes que me queda hasta la próxima aplicación de aceite de invierno con oxicloruro de cobre, iré poco a poco eliminando las hojas de todos los rosales que pueda. Haciéndolo así la tarea no será tan laboriosa y cansada.
Digamos por último que si la eliminación de las hojas viejas es un asunto de higiene muy importante, no lo es menos la escrupulosa limpieza del suelo tras realizar este trabajo.

Una vez defoliado el rosal hay que barrer bien todo el terreno que rodea la base para evitar precisamente que la permanencia de hojas infectadas de esporas y larvas permanezcan en él y contribuyan a contagiar la planta en primavera.
Ya lo hemos comentado varias veces pero lo repetimos aquí, las hojas de los rosales, precisamente porque tardan bastante en compostarse, porque tienen aguijones que pueden dañarnos a la hora de manipular el compost con las manos, pero sobre todo porque son un foco de infección, no deben incorporarse a la pila del compost si no que es preferible quemarlas si disponéis de un lugar y espacio para ello en el jardín o embolsarlas y tirarlas a la basura.
Aquí lo dejo...por cierto, como van las compras navideñas? Decidido el menú de Nochebuena? Disfrutando ya de la compañía de algunos de vuestros queridos familiares? En breve yo iré a por mi madre y estará aquí conmigo un tiempo, lo cual, para mí es una gran alegría el poder estar junto a ella al menos un tiempecito.
Un saludo, queridos lectores.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Bebedero para pájaros de cemento

A veces, de los errores, salen cosas que no están del todo mal. Me explico. Este verano intenté hacer algunos recipientes para el jardín construidos con algo que se conoce como hypertufa pero no tuve mucho éxito y lo cierto es que no persistí en el intento. Tendré que volver a intentarlo cuando pase el frío fuerte.

La cuestión es que me había llevado al jardín secreto todos los bártulos. La carretilla, pala, saco de cemento, arena, turba, vermiculita y tenía ya todo lo que precisaba para hacer estos recipientes. Hice uno que quedó precioso pero mi impaciencia dio al traste con la prueba. Se rompió!! Si es que a veces no tengo espera. A ver si me hago mayor y me atempero un poco ajjajajaj (más mayor quiero decir! ;))

No era cuestión de devolver todas las cosas a su sitio sin haber logrado nada, eso me hubiera frustrado mucho, así que me dio por intentar hacer un bebedero de cemento.
No quería un cemento liso y pulido que tuviera una apariencia artificial en el jardín. Pretendía un cemento con aspecto rugoso, áspero, con oquedades dónde con el tiempo se acumulara la tierra, la humedad, incluso alguna semilla y que pudiera "envejecer" con mayor facilidad.

Como en realidad no tenía muchas esperanzas de que me quedara bonito no hice fotografías de todo el proceso. Pido disculpas!1 
Pero os explico más o menos el proceso:
1.- Su realización fue muy simple y sencilla. Usé como molde un gran barreño de los que se suelen tener en los lavaderos. Bastante profundo.
2.- A continuación recorté en forma de corazón un trozo de esponja floral (material que suele ser verde, una especie de espuma densa que se usa para hacer arreglos florales y que se puede encontrar en los chinos).
3.- Pero quería que este corazón tuviera en su base una especie de hueco para que cupiera más agua y que pudiera usarse como bañera si los pájaros decidían darse un baño. A la vez, pensé que depositando pequeños guijarros en él embelleciera el recipiente y serviría para formar una especie de rampa que animara a los pájaros a meterse en el agua sin peligro de ahogarse. 
De modo que recorté un trozo bastante informe también de esponja floral para colocarlo debajo del corazón.

4.- Forré con una bolsa de basura el barreño cuadrado (para luego,  una vez seco, poder extraer fácilmente el bebedero).
5.- Hice la mezcla de cemento (una palada de cemento, dos de arena, una de grava y algo de agua). Usé arena bastante gruesas para darle mucha textura a la mezcla.
6.- Deposité una buena capa (5 cm) en el fondo del barreño. Puse en el centro el trozo de espuma floral que luego sería el "hueco" bajo el corazón. Agregué más cemento al barreño hasta llegar a la altura que quería el corazón.
7.- Puse sobre el trozo de espuma floral de abajo, el corazón y rellené todo a su alrededor con cemento.
8.- Como la mezcla tenía grava algunos pequeños guijarros aparecieron arriba pero yo quería que algunos de ellos se vieran limpios, así que, antes de que la mezcla secara introduje algunos guijarros en la superficie del cemento.
9.- Procuré que la parte superior del bebedero no resultara lisa si no que tuviera pequeños desniveles. Incluso con un cuchillo practiqué alguna grieta.
10.- Esperé una semana (esta vez quería asegurarme  ajjajaja y que no se me rompiera) y tirando de la bolsa de plástico con la que forré el barreño saqué el bebedero. Pesa como un muerto!! Lo puse boca abajo para que se secara bien por la zona que había estado en contacto con el plástico y lo dejé unos cuantos días antes de manipularlo.
En fin, a falta del recipiente de hipertufa que era mi verdadero proyecto (y que no desisto de lograr jajajaj), hice este bebedero que creo que no quedó del todo mal.
Lo he tenido medio abandonado allí dónde lo hice, en le jardín secreto echando constantemente agua en él para que el cemento se lavara bien. No es cosa de dar de beber agua tóxica a los pájaros. Verdad? :)
Pero el otro día decidí ya buscarle un buen lugar para usarlo para el propósito para el que lo construí. 
Brrrr qué aspecto tiene ahora el jardín! El normal en esta época, claro. Es casi casi invierno!!! Pero qué hermoso está el suelo en diciembre... el acolchado se cubre con las hojas de los olmos y da un aspecto tan precioso! Cuanta belleza hay siempre en el jardín...no importa el momento, siempre hay hermosura en él.

Cerca de un banco de piedra que tengo en el margen del camino que recorre el seto norte creo que quedó bien. Tiene la sombra de la encina, lo que impedirá que el agua se evapore demasiado deprisa y que, en verano, se mantenga más o menos fresca. Además, las ramas de la encima que no es muy alta, servirá para que los pájaros huyan hacia ellas en el caso de que venga algún depredador.
Pero además, este seto tiene instalado riego por goteo así que he aprovechado y he ubicado el bebedero por debajo del nivel de una tubería de modo que uno de los goteros, cuando esté en funcionamiento el riego, dejará caer agua sobre el bebedero. Así, si me olvido de llenarlo, el propio riego lo hará por mí. Con limpiarlo bien con la manguera a presión una vez cada pocos días, los pájaros de mi jardín tendrán otro espacio dónde darse un refrescante baño en los calurosos días de verano y dónde tomar un trago de agua. 

Con el tiempo se integrará mejor cuando vaya envejeciendo. Se verá menos artificial. Eso pienso. Ya veremos. Os gusta cómo ha quedado? A mí no me disgusta. Quizás demasiado pequeño. No?

NOTA. Quizás alguno de vosotros quiera saber qué hay que tener en cuenta a la hora de ubicar y construir un bebedero para los pájaros del jardín. Aquí tenéis un enlace a un artículo que habla de esto.