viernes, 13 de enero de 2017

Un paseo por el jardín en invierno

Hace demasiado tiempo que no pinto al óleo. Bueno, todo no se puede tener!! Ya no manejo el nombre de los colores como antes. Me cuesta en ocasiones acordarme de ellos, sí. 
He tenido que hacer un esfuerzo para recordar el nombre del verde que veía hoy salpicando mi jardín por todas partes. Sólo pensando en “Los lirios”, uno de los más famosos lienzos de Van Gogh, he logrado recordar: Verde Viridiana!! Un verde tan frío y tan fresco. El verde que gustaba tanto al gran pintor. No me extraña!! Qué cosas tiene la mente. Verdad? Está llena de asociación de ideas.. :) Unas cosas nos llevan a otras.



La luz hoy era limpia y transparente y no había nubes en el cielo que impidieran al sol brillar sobre la hierba que ahora cubre algunas zonas y conseguía mancharla de verde amarillento. Por cierto, los únicos verdes cálidos, los de la alfombra que tapiza el suelo del jardín todavía.
El resto frío, frío. Frío en los colores y frío en el aire. No es un problema. Una buena chaqueta gruesa de lana y el jardín a media mañana se disfruta intensamente. Alargo el cuello para salir de la sombra y que el sol bañe mi cara. Cómo se agradece!! Tan tibio y tan agradable. Aspirar y cerrar los ojos y escuchar tanta, tanta ave trinar (o es cantar? ja!) 
Podría pasarme así tanto tiempo simplemente observando...Qué mundo tan lleno de vida el de este espacio. Tanto sonido. Tanto aroma...Mientras noto el zumbido cercano de un insecto volando, oigo crujir la corteza del acolchado junto a la silla. Seguro que algún bichejo anda construyéndose una guarida o a la caza de su almuerzo. Debe de estar pasando por mi calle algún perro porque Iker ha salido zumbando hacia la entrada para que se sepa que aquí hay quién guarde la casa. Que quede claro que éste es su territorio!! jejeje No tardará en regresar a mi lado tan pronto la asustada dueña y su perro se alejen calle abajo. Sólo pido que en su carrera enloquecida hacia la puerta no hunda sus pezuñas en el rosal que veo en la dirección en la que va!! 

Hoy hay un "tráfico" increíble. El cielo está constantemente cruzado por los pájaros en vuelos como aviones que ya van a aterrizar. Los rabilargos siempre en grupos de varios parecen unos pandilleros brabucones, van de una zona a otra planeando cerca de mí cada día con menos miedo porque se están acostumbrando a mi presencia, mientras los otros pajarillos más pequeños se alejan de ellos tan pronto los ven cerca. 
Debe haber algún animal muerto en las montañas próximas. Generalmente se les ve allá arriba muy altos. Hoy los buitres están volando en grupo más cerca de lo normal. Qué bien llenar el estómago!!
Otros perros ladran a lo lejos y el sonido de algún vecino que trajina con su sierra eléctrica en alguna casa lejana me llega hasta aquí. Entre las copas de los árboles de las parcelas cercanas aparece el humo que seguramente viene de algún montón de poda ardiendo. Me gusta el aroma del humo. Me digo lo afortunada que soy pudiendo sentir tantas cosas sin moverme de un metro cuadrado!!
Esto es un jardín. Un mundo pletórico de vida!! Cambiante y hermoso siempre. 
Desaparecieron ya los colores brillantes del otoño con sus hojas encendidas antes de caer. Todavía permanece salpicando el conjunto algún ocre  y algo de amarillo. Sin embargo ya no son tan vibrantes como el mes pasado. El jardín se ha teñido ahora de colores fríos tan hermosos!! 
Todo es más sosegado. Más tranquilo. Más bello? No me pidáis que elija. Yo creo que todas las estaciones son tan preciosas que me resulta imposible decantarme.
Como una mujer a medio vestir, el jardín ahora casi lascivo, muestra parte del alma de su estructura dejando al descubierto la arquitectura interna de los árboles caducifolios. Qué belleza!! Los escorzos se dibujan sobre el cielo y a una le entran unas ganas irrefrenables de dibujarlos!! Las cortezas ahora son protagonistas. Tan ásperas algunas. Tan suaves otras. Cómo puede alguien sostener que el jardín deja de ser hermoso en invierno viendo árboles y arbustos desnudos? A mí me sobrecogen!! Siempre son, diría que incluso solemnes, pero ahora? Ahora son de tal belleza que me estremecen…
Pero además me gustan porque crecieron como crecen los árboles en la Naturaleza, torcidos!! Precisamente porque nadie los plantó. Crecieron solos y han ido en la dirección que han creído conveniente para alcanzar el sol con sus copas. Mucho antes de llegar nadie de los que vivimos por aquí ellos ya ahondaban sus raíces en el jardín.


Ahora, con el sol en su trayectoria más baja proyectan sombras sobre la hierba como lo que son, los gigantes del jardín. 

Sobre las estrías longitudinales de los troncos de los grandes olmos veo como se superpone la lisa madera del acerolo que ya tiene sus yemas inquietas y queriendo activarse y que cualquier día de estos comienza a brotar.

A pesar de la ausencia de grandes masas de hojas no se ve vacío mi jardín. Me fijo en los dos olmos ahora desnudos y trato de ver el nido que sobre una de sus horquillas construyeron la primavera pasada una pareja de rabilargos. Sigue ahí!! Anhelo que vuelvan a utilizarlo y de nuevo en unos meses traten de espantarme con su griterío cuando me acerque a la zona. 

No. No se ve desnudo. Los bocetos de sus figuras están flanqueados por todas partes de hermosos enebros. Casi todos machos. Creo que tan sólo tengo tres “enebras”. Qué suerte ellas!! Jejeje Tanto novio para tan poca dama. Cómo me gustan estos árboles!!
Suelen tener un tono más azulado que el que ahora lucen. En este momento vira al amarillo el extremo de sus ramas coloreadas por miles y miles de flores masculinas.

Bajo uno de ellos me siento en una de las dos sillas que hay en la zona y veo como enmarcan las puntas de sus ramas la zona de enfrente, el portón del huerto y el pozo, tendiendo sobre ella una especie de cortina de flecos. 

El tiempo no pasa o pasa tan lentamente escuchando tanto pájaro como hay en el jardín a esta hora!!

En esta zona también hay muchos pájaros. A propósito me quedo como estatua de sal durante un buen rato. Me encanta verlos revolotear. Ver el trasiego que se traen de árbol en árbol o escarbando en los acolchados. Qué festines deben darse en ellos!! Abajo y arriba…porque a mis espaldas oigo el picoteo de uno de ellos que se ha propuesto sacar algo de una piña en alguna zona de la copa de un pino cercano a dónde estoy. Mis esfuerzos por localizarlo no obtienen resultado ninguno por mucho que trate de mirar entre las ramas. Lleva intentándolo un rato largo. No cesa!! Qué empeño!! Jejeje Quién se puede sentir sólo en un jardín lleno de vida? :)

Y ahora que me fijo… a mis pies, junto a los rosales rugosa, una de las matas de Salvia officinalis tiene de nuevo el dichoso oídio!! Maldición!! De nuevo se infectarán. En fin, algo habrá que hacer con ellas.

Al mi izquierda, cerca de una mimosa crece un Solanum jasminoides y me admiro de que todavía esté en flor. Quién dijo que se congelaba? Recuerdo que alguien me dijo que no era resistente. Pues no sé yo…

Me apetece seguir viendo otras zonas, tendré que pedir ayuda de nuevo. Es un fastidio!! Aunque… Iba a comenzar este artículo quejándome pero no lo he hecho!! No voy a quejarme de no poder andar, ni de tener que ser ayudada y literalmente llevada de una silla a otra entre las muchas que tengo ahora desperdigadas por todo el jardín. Ni voy a renegar de mi silla de ruedas porque al fin y al cabo ella me permitió muchas veces ver mi jardín. No. No voy a quejarme. Y no voy a hacerlo porque tengo memoria!! Todavía recuerdo las semanas lloviendo y sin poder salir de casa con una pierna escayolada mirando tan sólo un trozo de mi jardín  a través de las ventanas allá por octubre. Puedo llegar, puedo verlo, puedo disfrutarlo. Da igual que necesite ayuda...Tengo que dar las gracias por tener a ratos esa ayuda. Simplemente!!
Acomodada en una silla en el seto sur observo el centro del jardín y veo ahora que no sólo hay verde Viridiana salpicándolo. Ahora, desde aquí, da la impresión de pinceladas en azul cerúleo. 
Creo que el azul cerúleo y el verde Viridiana no impresionan demasiado a Iker a tenor del poco interés que muestra en mirar nada. Únicamente está interesado en dormitar tumbando cerca de mí. Qué buen compañero es!! 


Son muchas las plantas que tengo que aportan tonos en la gama de estos dos colores: Othonna cheirifolia se vierte murete abajo. Es toda una valiente!! Dura como pocas incluso luce ahora sencillas y preciosas flores amarillas llenas de luz.

Dicen que el jardín está ahora dormido. No. No lo está nunca! Siempre tiene un ojo medio abierto!! Nunca está todo parado. La savia siempre late en alguna parte de él como un corazón que se niega a pararse. Los pitósporos brotados y los durillos con sus capullos rosados todavía sin abrir y que pronto con sus flores se cubrirán como de nieve blanca, dan buena cuenta de ello.


Si nos fijamos bien, la vida bulle sin cesar bajo una apariencia general de adormecimiento. Los narcisos apuntan ya. Algunos de pequeña flor incluso ya la han abierto.


Las mimosas se preparan para en breve pintarse de amarillo y algunas como Bignonia rosa 'Contessa Sara', luchan denodadamente contra el frío tratando en vano de abrir los capullos formados en estas pasadas semanas de temperaturas más tibias.


Mirar las cosas sin prisa. Disfrutando de lo que se ve. Y a poer ser tratar de verlo todo a la vez. Qué bueno es ver las cosas en conjunto!! A veces perdemos la totalidad absortos en lo concreto. Una lástima!! Nada como pasear la mirada por el todo sin pararnos en detalles, para percatarnos de cosas que sólo se ven si se mira todo en su conjunto.


No puedo acercarme a la mayoría de plantas. De cerca sólo puedo ver las que están próximas a dónde tengo que ir sentándome cada dos por tres. En lugar de desesperarme he tratado de sacar provecho a esta mirada global a la que estoy obligada por la situación de mi pierna rota. Y veo que el invierno también tiene su color. Cada jardín tiene el suyo en esta época del año. De sus plantaciones y de su estructura depende en buena parte cómo se ve ahora.  
El invierno es el momento en que se ven los defectos de diseño. En estos meses no hay disimulos. No hay preciosos rosales en flor que distraigan la mirada ni los arbustos más llamativos sostienen ya su protagonismo. Hay lo que hay y ahora se ve!!
Me hago consciente de la cantidad de troncos que hay y de lo distintos que son!! 



Ahora en invierno se ven más. No hay más pero lo parece!! Y me enamoran...la higuera de ramas tan bellas; las encinas de porte tan robusto; los grandes pinos que ni se sabe el tiempo que deben llevar creciendo ahí para llegar a tener sus troncos el diámetro que han alcanzado... Cuántos años soñé con tener árboles y ahora están aquí. Qué feliz me hacen!!
No me gustan las arizónicas pero reconozco que su tonalidad general azulada no me desagrada. En la zona alta del jardín armonizan a la perfección con los tonos verdosos de los líquenes que cubren las piedras de los arriates para dejar claro que no llevan ahí tres días. Y el verde jugoso y tierno de la hierba se me antoja que hace un contraste precioso.


Ay el tiempo!! Es el que termina por transformar los jardines. Logro a veces domar mi impaciencia. Como a los hijos. Que una no les ve crecer y de repente un día te fijas y caes en la cuenta de que ya son más altos que tú. Aquí igual. El tiempo, de puntillas..., sin hacer ruido, apenas sin darme yo cuenta, va transformando sin duda también mi jardín.


miércoles, 11 de enero de 2017

Buscando el equilibro entre trabajo y placer en el jardín. Reflexiones de una jardinera que ya no es joven.

Por unas cosas o por otras algunas instalaciones se van aplazando. Y es que son tantos y tantos trabajos los que hay siempre que afrontar!! 
Pero el verano pasado, cuando prácticamente a diario tenía que desriñonarme tirando de mangueras gruesas de 25 metros y trasladarlas por un jardín grande y en pendiente como el mío y me acordaba de....bueno, me acordaba simplemente!! jajajajja Terminaba ya de noche absolutamente rendida, sólo de regar!! Me dije que la que suscribe no cargaba más como una mula con las dichosas mangueras y que de este año no pasaba de terminar de poner el riego!!

El riego por goteo se puso a la mayoría del jardín hace ya tiempo. Pero había zonas como el jardín trasero (que pilla más cercano a la casa y por tanto era más cómodo de regar) y el huerto, en las que no se había instalado riego en absoluto.
Igualmente desde que se puso el riego a setos y a la mayoría de zonas de plantación del jardín, ha llovido mucho, se han agregado muchísimos rosales, arbustos y árboles, así como vivaces. Muchos arbustos y rosales se han movido de sitio...Es decir que aunque la mayoría de plantas tuvieran agua a su disposición, ello no dejaba de obligarme a acercarme a todas las zonas con las mangueras para regar las que no contaban todavía con riego. Y lo difícil y agotador es eso, llevar las mangueras a las zonas. Una vez allí, entre regar 20 y 30 arbustos la diferencia no es mucha.

De manera que estos días el trabajo de mi ayudante está siendo ese. Añadir círculos de manguera con goteos autocompensantes a los arbustos y rosales que no tenía e instalar el riego completo del jardín trasero y del huerto.


A mí me gusta regar a mano. Sin duda te ayuda a establecer con las plantas una relación cotidiana que da la oportunidad de ver cada día su estado. Si alguna plantación tiene plagas o enfermedades, si una zona de acolchado hay que reponerla, si está funcionando bien o no esta o aquella planta en un lugar determinado. 
No regar nunca con manguera, en mi opinión, te aleja del jardín. Quizás en un jardín pequeño no ocurre pero en uno grande, pueden pasar días y días desde la última vez que te asomaste a mirar en directo un rincón determinado, y en ese tiempo las plagas y enfermedades pueden haber hecho mella en algunas plantas.
Todos los jardineros sabemos lo duro que es mantener un jardín grande en buenas condiciones. Por supuesto!! Y Mucha parte de estas labores las hacemos con cariño y no miramos el cansancio que supone realizarlas. Pero las labores de un jardín no pueden sobrepasarte, creo.  No debe llegarse a situaciones en las que esas labores sean tantas y tan duras que el placer de cuidar de tu jardín suponga un agobio y supere tus fuerzas. Eso me pasó el verano pasado. Que el riego ocupaba tanto tiempo que una vez terminaba mi jornada laboral, llegaba a casa y entre comidas, atender casa, poner lavadoras y demás... tan sólo me quedaban tiempo para el riego antes de que cayera la noche. Llegué a estar agobiada!! Echaba en falta el disfrute, el mirar con detenimiento mis rosales, el disfrutar de un cigarrillo sentada en un pedrolo sin pensar que todavía me quedaba por regar tal y tal zona... 
No, no debemos renunciar al disfrute en un jardín!! Yo no quiero hacerlo!! Porque si eso ocurre, el placer desaparece y, en mi opinión, la jardinería debe ser fundamentalmente placer. No puede haber un desequilibrio absoluto entre labores agotadoras y recompensa. Sólo así se aguantan los duros trabajos, sólo así una es capaz de vencer la pereza, sólo así eres capaz de ser constante en el trabajo y hacerlo cuando el jardín lo precisa. Al menos así la entiendo yo.
Una cosa es que cierres el grifo para que el día que decidas el programador no se ponga en marcha porque vas a regar la zona manguera en mano y otra muy distinta la esclavitud de tener que mover a diario las mangueras por todo el jardín, te apetezca o no. Así que por fin el próximo verano podré tomarme algún día de descanso "regador", si lo deseo. Fantástico!! Un Hurra por mi decisión!! (o dos) jajajaj
Sí, me estoy volviendo más práctica!! ;) Quizás es simplemente que soy consciente de la edad que tengo. Sé, porque no saberlo demostraría ser poco inteligente, que con la edad necesitaré ayuda para cuidar de mi jardín. Pero no quiero plantear las cosas de manera que tenga que pedir ayuda para todo. Quiero poder seguir cortando las ramas de mis rosales durante muchos, muchos años más, hasta cuando sea viejita... Aunque tenga que ayudarme de las dos manos para cerrar las tijeras! Lo que no quiero es tener que renunciar a los preciosos trabajos de poda porque me tenga que subir constantemente a escaleras o adoptar posiciones tan en precario que mi salud y mi edad ya no me lo permitan.
Si hace algunos años no me lo pensaba dos veces a la hora de poner a crecer un rosal enorme sobre una pared de difícil acceso... ahora procuro encontrar soluciones para que estén al alcance de mis fuerzas el realizar los trabajos que conllevarán. Ahora ya sí me lo pienso y decido no poner cultivos cuya poda y cuidado se convierta en un trabajo que sea inabarcable para mí. El rosal en cuestión estará igual de bonito si hago que crezca sobre un pilar de madera clavado en el suelo dentro de un hoyo con cemento en una zona desde la que para mí sea fácil mantenerlo en condiciones y no precise estar subida como un mono sobre una escalera (Tengo vértigo!)
Puede que la razón estribe en que antes, además de ser más joven, sabía que el trabajo que conllevaría mi decisión se limitaría a ese y otro par de trabajos dificultosos cuando llegara el momento de la poda porque los jardines que cuidé hasta ahora eran diminutos. 
Ahora no tengo un rosal.. ni diez. Ahora en mi jardín hay más de cien rosales, y trepadoras, y muchos, muchos, muchos, arbustos y árboles... y metros y metros de suelo que hay que cuidar, proteger y mimar...y un huerto y caminos para barrer y mantener libres de malas hierbas invasivas y mil labores que no tenía en un jardín pequeño como los de antes. 
En fin, quizás simplemente es que mantener un jardín grande casi sin ayuda conlleva la necesidad de medir tus fuerzas y por tanto tratar de hacer las cosas del modo que, como decía antes, su mantenimiento no se convierta en algo que no está a la altura de tus fuerzas y sin llegar a sobrepasarte puedas seguir disfrutando de él. Tengo claro que de nada valdrá introducir preciosas plantaciones si no está a mi alcance cuidar de ellas o si tengo que depender constantemente de otras personas para su mantenimiento. Es ley de vida! Son cosas que probablemente solo te planteas cuando tienes cierta edad y sabes que, aunque tu ilusión no mengue,  tus fuerzas y tu capacidad de trabajo ya no aumentarán.. Y hay que asumir el proceso natural de la vida y luchar a favor de ella y no contracorriente. 
Bueno, así quedó mi huerto hoy tras el trabajo de mi querido ayudante. Qué bien trabaja!! Qué cuidadoso es...qué detallista! :) (Qué suerte tengo de contar con su ayuda!!)


Mi amigo José me envió hace pocas semanas los frutales de magníficas variedades injertadas en patrones de poco crecimiento para que no tenga que estar todo el año mutilándolos con podas constantes. Se plantaron inmediatamente a los pies de la celosía que recorre uno de los laterales de la rampa de acceso del coche al garaje y de las que hay sobre la fachada del propio garaje y en la valla que da a la calle. 
Sobre ellas pretendo que crezcan sus ramas adosadas. Cuatro manzanos, un platerina, un peral y una nectarina. Mantener tanto árbol frutal de dimensiones como las que llegan a alcanzar creciendo en patrones de gran desarrollo hubiera sido imposible para mis capacidades. De ahí que además de por razones estéticas, fueran las razones prácticas también las que me decidieran a cultivarlos de esta manera contenida.
No soy muy de comer fruta aunque sé que debiera hacerlo con más frecuencia. Creo que en mi jardín, con el tiempo y cuando las plantaciones maduren, se producirá mucha más fruta que la que nosotros consumimos. En realidad he introducido muchísimas plantaciones simplemente por mi gran deseo de descubrir y por mi ilusión de aprender técnicas de cultivo sobre los que desconozco todo. Hasta ahora me dediqué a cultivar plantas con flores simplemente. Hace mucho tiempo que mi interés se amplió y descubrí que el mundo de la jardinería iba mucho más allá de las flores... :)
Con el cerezo, el kaki, el membrillo, los manzanos silvestres, el acerolo, los arbustos de frutas rojas (uvas crispas blancas y negras, grosellas, moras, arándanos y frambuesas) y las pequeñas matas de fresas silvestres... creo que tendré que obligar a todas las visitas a que se vayan de mi casa cargados de fruta a su casa. Lo quieran o no!! jejeje 
No importa no consumirla nosotros. Cultivar todo esto me permitirá aprender mucho, mucho... y disfrutar y descubrir el maravilloso proceso de su floración y fructificación y lograr aplicar podas correctas en las que pienso poner mucho interés y esfuerzo en aprender correctamente!!
En fin, queridos lectores...hoy estaba un poco reflexiva. También eso lo da la edad jejejje  :)

martes, 10 de enero de 2017

Manchas en hojas de Iris germanica producidas por Heterosporium gracile (Davidiella macrospora)

Así están mis Iris germanica 'Florentina' este invierno. Horribles!! 


Incluso estoy pensando en deshacerme de ellos porque tengo miedo de que finalmente contagien a los Iris germanica que siendo vulgares (no tienen nombre y apellidos) y corrientes a mí me tienen enamorada y han demostrado una resistencia a todo increíble. Porque hay que ver la mala vida que llevaron los pobres antes de comenzar nosotros a arreglar el jardín. Pero ahí siguieron!! Y en cuanto recibieron una buena limpieza, agüita de vez en cuando y les cayó encima de su suelo el estiércol que suelo depositar en el jardín dos veces el año, no tardaron en ponerse preciosos y en darme unas floraciones preciosas.
La cosa es que en la primavera de hace dos años encontré abandonados en una parcela sin vallar en las proximidades de mi jardín unos cuantos rizomas de Iris germanica 'Florentina'
Grandes, fuertes, aparentemente sanos!! Tenían un aspecto francamente magnífico. No sólo las hojas, también los rizomas no daban muestras de estar enfermos. Estaban duros, sin abolladuras, sin mohos, sin manchas ni zonas reblandecidas y con un aspecto inmejorable.
No presentaron problema alguno en la temporada de aquel año pero próximos al invierno empezaron a aparecer en sus hojas unas manchas que poco a poco iban extendiéndose aumentando en número y provocando que las hojas dónde aparecían poco  poco comenzara a enfermar completa y finalmente se secara y muriera.
Tan pronto vi estas manchas eliminé las hojas afectadas pensando que con ello eliminaría o limitaría el problema. Me equivoqué!
El año pasado los síntomas aumentaron. Aquellos rizomas que encontré los distribuí en varios lugares del jardín para formar varias matas. Lo curioso es que todas ellas manifestaron los mismos síntomas la anterior temporada y la presentan este invierno. Lo cual me hace pensar que estuvieran infectados desde antes de plantarlos porque la  distanca entre unas matas y otras es bastante así que el contagio no me parece demasiado plausible.
También me llama la atención que estando prácticamente al lado de otros Iris germanica que tengo (ya estaban desde siempre en el jardín antes de llegar nosotros) no llegan a contagiar a ninguno de ellos.
Estos días me he fijado que el problema parece tener un aspecto más grave. Son más hojas las afectadas y de forma más intensa así que me he interesado en recopilar alguna información sobre este hongo. La comparto con vosotros.
Estas manchas son producto de una enfermedad fungica causada por un hongo que es conocido con distintos nombres: 'Heterosporium gracile', 'Heterosporium iridis', 'Davidiella macrospora' e incluso como 'Didymellina macrospora' y 'Mycosphaerella macrospora'. En fin, un lío!
Aunque puede enfermar a otras plantas como Narcisos, Freesias, gladiolos o Hemerocallis, son los lirios (Iris germanica) los que se ven más afectados por el contagio constituyendo ésta la enfermedad foliar más importante de estas preciosas plantas.
Las hojas contagiadas comienzan a presentar pequeñas manchas ovaladas con puntos marrones. 

Según va acrecentándose la infección el número de manchas aumenta y llega a invadir totalmente la hoja provocando que se amarronen y finalmente se sequen y muera lo que si ocurre con en gran cantidad de hojas y de forma repetida durante varias estaciones pueden llegar a afectar a la salud del rizomas debilitándolos y provocando su muerte.

Es frecuente que los primeros síntomas de esta enfermedad se manifiesten con la aparición de pequeñas manchas marrón claro comiencen sobretodo en la parte superior y paralelas a la dirección de las venas de las hojas y el borde de las hojas aunque también pueden aparecer en tallos y botones florales. 

Aquí puede verse como la parte baja de las hojas presenta menor infección. 

Al inicio de la temporada las manchas se agrandan lentamente y tras la floración el número y tamaño de las machas aumenta rápidamente llegando a inundar prácticamente toda la superficie de la hoja. Las manchas más antiguas presenta una forma oval y con centros grises bordes en tonos rojizos y con un halo clorótico.


Durante los años secos la enfermedad se presentará menos agresiva y será en los años húmedos cuando presente más virulencia. Eliminar las hojas afectadas desde el inicio de la aparición del problema reducirá las esporas disponibles para que lleguen a infectar 
Según parece las esporas pueden permanecer en el suelo a la espera de que las condiciones atmosféricas les sean favorables. Así las lluvias primaverales y tras ellas el calor del verano favorece su capacidad de actuación sobre los Iris.
Es muy aconsejable someter a una buena limpieza de hojas secas y material muerto las matas de Iris. Son estas hojas secas amontonadas  los pies de la planta dónde se desarrollan y reproducen las esporas. 
Es en estas hojas secas y muertas dónde las esporas pasan el invierno para volver a la actividad tan pronto llega la primavera y el tiempo húmedo. El viento y el agua las llevará de un lugar a otro contagiando a otras plantas directamente a través de sus estomas.
Vemos pues que el tiempo húmedo, la falta de ventilación entre las hojas, el riego por encima mojando el follaje, el suelo ácido son todas ellas condiciones favorables para su desarrollo. 
Por tanto como medidas preventivas o para paliar e incluso solucionar el problema es aconsejable actuar en el sentido siguiente:
Mantener las matas aseadas es una buena costumbre. Eliminando estas hojas secas, enfermas o el material muerto alrededor de la base de las matas, favorece que haya buena aireación entre las hojas y mitigará el peligro de contagios al reducir la cantidad de esporas de hongos presentes entre las hojas y en el suelo.
Por supuesto no debemos usar este material para hacer compost ya que favoreceríamos el contagio a otra plantas. Lo mejor es quemarlas.
A continuación deberíamos tratar la planta durante el tiempo húmedo con algún fungicida a base de cobre. Aunque parece que estos fungicidas son más preventivos que curativos una vez la planta está infectada.
Incluso quizás lo mejor sería extraer del suelo los rizomas, comprobar si están afectados eliminando cualquier zona enferma. Luego bañarlos en una solución con cobre antes de replantar.


El hacinamiento entre las plantas favorece el contagio. Conviene dividir las matas periódicamente y asegurarse de que hay espacio entre ellas que favorezca una buen movimiento del aire entre ellas.
Según parece hay variedades y cultivares más y menos susceptibles de contraer esta enfermedad. Convendría asesorarse de cuales son más resistentes para elegirlas a la hora de cultivar lirios en el jardín.
Como os comentaba los que yo tengo en el jardín de siempre y que deben ser una variedad muy común son bastante más resistentes a este hongo. De todos modos, me preocuparé de pedir que me limpien bien todas las matas y eliminen cualquier hoja dañada, seca o muerta. Igualmente le diré a mi ayudante que corte todas las hojas hasta un palmo. Creo que será un buen modo de prevenir incluso en aquellas matas que no presentan de momento ningún indicio de estar infectadas.
Igualmente, al haberse introducido este hongo en el jardín creo que recortar hasta bien abajo todas las matas de Iris ayudará a eliminar la mayor cantidad posible de esporas que haya presentes. Y por supuesto, una vez comience la actividad al pasar lo más duro del invierno volver a actuar con productos a base de cobre para preservar del contagio al material vegetal recientemente brotado.
Aunque los Iris pueden vivir en zonas algo más sombreadas el crecer en puntos bien soleados favorecerá la salud de la planta.
Si nuestro suelo es muy ácido puede ser aconsejable agregar algo de cal para aumentar el pH del suelo.



Al regar se debería intentar no mojar su follaje, especialmente si regamos por la noche. Ya sabemos que no conviene mantener la humedad en el follaje durante muchas horas puesto que es una forma de animar al desarrollo de las enfermedades fúngicas.
Al aplicar el producto fungicida mezclarlo con algo de jabón potásico disuelto en agua para aumentar la adherencia. Si agregamos una pequeña cucharadita de jabón disuelta en la disolución fungicida de cobre disminuirá la tensión superficial de la gota de agua, aumentará la penetración del producto en tejido a la vez que la permanencia del mismo sobre las hojas y por tanto su efectividad.
La aplicación debería hacerse de forma repetida y espaciada entre aplicaciones en función de que el tiempo sea húmedo o seco. 
Deberían aplicarse al menos cuatro veces con intervalos entre ellas de 7/10 días. Se aconseja más el uso de  pulverizaciones que los productos cúpricos en polvo.
Prestemos especial atención al tiempo húmedo. En el caso de estar tratando nuestros Iris con algún producto deberíamos acortar los intervalos a 5 días si el tiempo es lluvioso.
Del mismo modo podemos alargar los intervalos a 12/14 días si el tiempo es seco.